“Este es el mesías”
Jer 11, 18-20; Sal 7; Jn 7, 40-53.
Nos seguimos acercando a que tomen preso a Jesús. Sigue causando revuelo en las comunidades. No saben quién lo llevo allá. No saben si es descendencia de David. Quienes lo escuchan se quedan con un grato sabor, se quedan maravillados con un mensaje de esperanza. La fuerza de Dios que se manifiesta en su hijo es un claro reflejo para hablar de que todo estará bien.
Sin embargo, hay un sector de figuras religiosas que les ocasiona tensiones. Que no se está cumpliendo toda la ley. El movimiento de grandes masas lo observan peligroso. Jesús comienza por ayudar a quien más lo necesita. Sólo quien se ha atrevido escucharlo es Nicodemo.
Aunque la confusión sigue, Nicodemo sabe que Jesús es inocente, vemos a Nicodemo como un discípulo reprimido. Le gusta escuchar, conversa con Jesús, pero en público no se mostraba tan cercano.
Pidamos a Dios que nos haga capaces de hablar en su nombre, reflejar con nuestro testimonio su presencia dentro de nosotros. Y que no tengamos miedo ante todas las adversidades que se puedan presentar.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. José Alfredo Delgadillo Padilla C.M.








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