“Intentaban agarrarlo”
Sab 2, 1. 12-22; Sal 33; Jn 7, 1-2. 10. 25-30.
El camino cuaresmal sabemos a dónde nos quiere llevar. Somos conscientes lo que significa la semana mayor. La urgencia por detener a Jesús se va agudizando. Y también nos debe llevar a comprender la implicación del seguimiento. En los momentos más gratos le podemos decir a Jesús que lo amamos, pero cuando está la persecución, nos puede faltar el valor.
El anuncio profético es incómodo para muchos que no aceptan a Jesús. Más aún, esperan otro tipo de mesías, que no sepan su procedencia, un desconocido totalmente. Jesús es alguien conocido por todos, lo habían visto comer y hablar, curar y orar, enseñar y perdonar. Si recordamos cuando inicia su tarea evangelizadora hasta los 30 años, por eso, la gente lo ubica bien, y saben quién es la familia.
Los 3 años de evangelización fueron de mucha entrega. Vivía de manera itinerante. Sus amigos son gente de cualquier lugar, trabajos y pecadores. Así es la vida de Jesús.
Quizá podemos ver un hombre fuerte y aguerrido, valiente, sin miedo al momento. La vida de Jesús, no es una vida resuelta es la vida de un hombre que se entregó por un ideal: por manifestar el reino de Dios aquí en la tierra.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. José Alfredo Delgadillo Padilla C.M.








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