Fuera–Dentro (Marcos 7,14-23)

Tom McKenna, CM
6 marzo, 2026

Fuera–Dentro (Marcos 7,14-23)

por Tom McKenna, CM | Mar 6, 2026 | Reflexiones, Thomas McKenna | 0 comentarios

Un tema impactante en estas lecturas cuaresmales es la relación entre lo que somos por fuera y lo que somos por dentro. Tanto las prácticas como el espíritu de la Cuaresma pretenden acercar más estos dos ámbitos.

Escuchamos las duras críticas de Jesús a las personas cuya preocupación se centra sobre todo (y a veces únicamente) en lo exterior, en cómo aparezco ante el mundo que me rodea. En términos más actuales, su advertencia se refiere a obtener la máxima puntuación en ayuno y oración, estén o no conectados con mi vida interior.

Ahí está nuestro desafío: recorrer las semanas de Cuaresma realizando esas acciones externas, pero esforzándonos más por conectarlas de manera más auténtica con nuestros niveles más profundos.

He aquí algunas frases clave de las lecturas.

El profeta Joel nos dice que “rasguemos nuestro corazón”. Es decir, remover los impulsos interiores que corren por dentro de nosotros para que fluyan más en sintonía con las inspiraciones que provienen del Espíritu de Dios, que habita en lo más profundo de nuestro ser. Que mis acciones exteriores resuenen con lo que está sucediendo en mi interior.

Reforzando esta idea, Jesús presenta una imagen muy expresiva de la oración que hacemos. ¿Cuál es su consejo? Cuando ores, deja que brote de tu yo más profundo. O, como Él lo describe, que tus oraciones surjan de tu “habitación interior”. Tus oraciones pronunciadas han de estar enraizadas en tu corazón.

Finalmente, está la reiterada frustración de san Pablo ante esta resistencia a alinear las acciones externas con las convicciones internas. ¿Cuándo es el momento de hacerlo?, insiste él. “¡Ahora! Mirad, ahora es tiempo favorable. Aquí y ahora es el día de la salvación.”

Un tema dominante y que resuena a lo largo de estos 40 días es que nuestras acciones externas de Cuaresma se alineen más estrechamente con nuestro interior, que nuestros mundos externo e interno armonicen con mayor suavidad. O, en el desafío directo y profético de Joel: “Que rasguemos nuestro corazón y no nuestros vestidos.”

El propio Vicente subraya con frecuencia esta cualidad que él llama Sencillez.

Nunca se digan las cosas más que como se piensan. Pues eso es contrario a la sencillez, lo mismo que el fuego es contrario al agua.
(SVP ES IX-2, 933).

la sencillez era una virtud que nos hacía ir rectos hacia Dios y hacia la virtud, sin recovecos ni engaños.
(SVP ES XI-4, 723)

¡Oh sencillez, qué persuasiva eres! La sencillez convierte a todo el mundo. La verdad es que, para convencer y conquistar el espíritu del hombre, hay que obrar con sencillez
(SVP ES XI-3, 186)


Tags:

0 Comentarios

Enviar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

share Compartir