Publicado por primera vez aquí en Big Issue.
El sinhogarismo es un problema mundial en crecimiento que tiene un impacto catastrófico en la vida de las personas y comunidades afectadas.
El panorama global es desolador. Las estimaciones sobre el número de personas que sufren sinhogarismo varían, pero si la población mundial que se cree que vive en la calle o en alojamientos temporales se contabilizara como si fuera un solo país, sumaría cientos de millones de personas, comparable en tamaño a los Estados Unidos de América.
A medida que la crisis climática se intensifica, existe el riesgo de que esta cifra siga aumentando. Actualmente, más de 20 millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares cada año debido a fenómenos meteorológicos extremos, como lluvias torrenciales, sequías y ciclones. El Banco Mundial prevé que, para 2050, el cambio climático podría provocar hasta 216 millones de desplazamientos internos.
Durante un viaje reciente a Filipinas, el país con mayor riesgo de desastres del mundo, pude ver de primera mano el impacto de esta crisis. Una familia con la que hablé me contó cómo unas lluvias intensas habían provocado el derrumbe de su refugio, causando la muerte de su padre; sin otro lugar al que ir y sin acceso a una vivienda segura y de calidad, no tuvieron más opción que reconstruir un refugio improvisado en el mismo lugar.
Por desgracia, su historia no es única. Se repite una y otra vez en todo el mundo, ya que quienes cuentan con menos recursos son los más vulnerables a los efectos del cambio climático.
Es algo que nuestros equipos de Depaul en todo el mundo están observando con mayor frecuencia a medida que aumentan las temperaturas. 2024 fue el año más caluroso jamás registrado, y quienes duermen en la calle están más expuestos al sobrecalentamiento debido a la falta de acceso a un refugio adecuado.
Sin embargo, el sinhogarismo sigue estando notablemente ausente de las agendas internacionales de desarrollo. Un informe de Depaul International concluye que la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) destinada a actividades relacionadas con la vivienda representa menos del 0,09 % de la financiación total, y solo una fracción ínfima de esta aborda específicamente el sinhogarismo. El análisis de la financiación del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE constató que la financiación climática rara vez aborda directamente el sinhogarismo, ignorando las pruebas claras del impacto de la crisis climática en la vivienda y el sinhogarismo.
Y ello a pesar de que integrar el sinhogarismo en las agendas de desarrollo existentes aportaría beneficios significativos en múltiples sectores. Las evidencias muestran que prevenir y afrontar el sinhogarismo puede mejorar la resiliencia climática, además de impulsar avances en otras cuestiones urgentes como la salud y la educación.
Basta con observar la experiencia de otras prioridades globales, como los derechos de las mujeres y la supervivencia infantil, para comprobar lo que es posible cuando las problemáticas se integran de manera transversal en las principales agendas de desarrollo.
Una agenda global para abordar el sinhogarismo podría impulsar soluciones innovadoras, como movilizar inversiones en vivienda social resiliente al clima. Esto podría reducir el sinhogarismo causado por fenómenos meteorológicos extremos y salvar vidas.
Onward Home, nuestro programa de vivienda en Filipinas en colaboración con la agencia local Vincentian Foundation, demuestra lo que puede lograrse cuando los fondos se destinan a vivienda sostenible y asequible. Una parte de las viviendas ha sido renovada utilizando tecnología de estructura de cemento y bambú desarrollada por Base Bahay Foundation. Como resultado, las viviendas pueden resistir tifones y fuertes vientos, protegiendo a sus residentes frente a impactos climáticos.
Para Lhey, una residente de Onward Home, vivir en una casa protegida de las inclemencias del tiempo le permitió conseguir un empleo. Su vivienda también dio a su hijo la estabilidad que necesitaba para volver a la escuela. Completar su educación abrirá oportunidades laborales para el hijo de Lhey, algo fundamental para romper el ciclo intergeneracional de la pobreza.
Onward Home,
Para impulsar verdaderamente el progreso, historias como la de Lhey deben replicarse en todo el mundo. Si el sinhogarismo se incorporara a la financiación global para el desarrollo, el impacto sería amplio y transformador para quienes más lo necesitan.
Hacerlo garantizará que nadie quede atrás en el impulso global hacia el progreso.
Matthew Carter, Director Ejecutivo del Grupo Depaul International
Fuente: https://int.depaulcharity.org/









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