De la caridad a la abogacía: por qué los vicencianos hablan en las Naciones Unidas

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1 marzo, 2026

De la caridad a la abogacía: por qué los vicencianos hablan en las Naciones Unidas

por .famvin | Mar 1, 2026 | Noticias, Presencia en la ONU | 0 comentarios

Presencia vicenciana en las Naciones Unidas: Comisión de Desarrollo Social (CSocD) y Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW)

A medida que avanza el mes de febrero en las Naciones Unidas, en Nueva York, dos importantes procesos mundiales de elaboración de políticas están marcando las conversaciones sobre justicia, inclusión, dignidad y desarrollo humano integral —temas que resuenan profundamente con la misión vicenciana de caminar junto a las personas empobrecidas y promover cambios sistémicos.

La Comisión de Desarrollo Social (CSocD) se centra en la erradicación de la pobreza, la protección social, la inclusión y el trabajo digno. Gobiernos, agencias de la ONU y organizaciones de la sociedad civil se reúnen para examinar cómo las políticas pueden responder mejor al creciente aumento de las desigualdades y la exclusión.

El 64.º período de sesiones de la Comisión de Desarrollo Social (CSocD64) se ha celebrado en la Sede de la ONU del 2 al 10 de febrero de 2026. Ha reunido a Estados Miembros, organizaciones de la sociedad civil y agencias de las Naciones Unidas con el objetivo de centrarse en el desarrollo social como fundamento de la dignidad humana y la justicia social. Los debates de este año han subrayado la necesidad de políticas coordinadas, equitativas e inclusivas —una preocupación profundamente arraigada en la tradición vicenciana. Cuestiones como el sinhogarismo, el acceso a la protección social, el cuidado de las familias vulnerables y el trabajo digno han ocupado un lugar central en las conversaciones. Los eventos paralelos organizados por la sociedad civil pusieron de relieve experiencias concretas sobre el terreno, recordando a quienes elaboran políticas que la justicia social debe configurarse a partir de las realidades de la vida de las personas.

Para los vicencianos, la CSocD refleja la convicción de san Vicente de Paúl de que la caridad por sí sola no es suficiente. Escuchar a las personas empobrecidas y abordar las causas estructurales de la pobreza son pasos esenciales hacia un cambio duradero.

Tras la CSocD, la atención se dirige a la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), el principal foro de las Naciones Unidas dedicado a la igualdad de género y al empoderamiento de las mujeres y las niñas. El enfoque de este año en el acceso a la justicia pone de relieve las barreras que muchas mujeres enfrentan: leyes discriminatorias, violencia, exclusión económica y una participación limitada en la toma de decisiones. Junto a las negociaciones formales, cientos de eventos de la sociedad civil amplifican las voces de comunidades de todo el mundo. Estos espacios permiten a organizaciones de inspiración religiosa y de base compartir experiencias y abogar por leyes y políticas que protejan la dignidad, la seguridad y las oportunidades de las mujeres y las niñas. Desde una perspectiva vicenciana, la justicia para las mujeres y las niñas es inseparable de nuestra misión. El acompañamiento no significa únicamente prestar cuidados, sino también alzar la voz contra los sistemas que perpetúan la desigualdad y el silencio.

Una llamada vicenciana a la presencia y a la abogacía

La Comisión de Desarrollo Social y la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer ofrecen mucho más que textos normativos y debates formales: ofrecen un momento vicenciano para dar testimonio, acompañar e incidir en favor de un mundo donde la dignidad, la justicia y el desarrollo humano integral orienten las decisiones que nos afectan a todos.

Tanto la CSocD como la CSW nos recuerdan que la presencia es una forma de incidencia. Al llevar las voces de las personas empobrecidas, excluidas y vulnerables a las conversaciones globales, los vicencianos contribuyen a que las políticas permanezcan arraigadas en la dignidad humana. Ya sea mediante la participación en la ONU, la implicación en los eventos o la reflexión orante en nuestras comunidades, estos momentos nos invitan a renovar nuestro compromiso con una visión vicenciana de la justicia: una visión que une la compasión con la acción y la fe con el cambio estructural.

Sor Michelle Loisel, HC


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