Cuaresma: Camino de Desierto y Conversión

.famvin
24 febrero, 2026

Cuaresma: Camino de Desierto y Conversión

por .famvin | Feb 24, 2026 | Reflexiones | 0 comentarios

El tiempo de cuaresma es un momento intenso en la vida espiritual de cada cristiano, es un proceso cargado de muchos elementos y signos que animan a pausar la marcha, a ir despacio para poder apreciar la voz del Señor que sigue llamando a cada uno para ser mejor de lo que fuimos ayer, para hacer honda nuestra alegría, para sanarnos de nuestras heridas, para preguntarnos dónde estamos, dónde, si acaso, nos perdimos.

Este recorrido suele ser visto como un recorrido por el desierto, esto es, una metáfora del silencio, que acalla los ruidos intensos o no, pero que impiden lograr la introspección y el discernimiento. El desierto es un lugar inhóspito, el calor y la escasez de agua y alimentos hacen que transitarlo requiera fuerza en el cuerpo y en el espíritu, pide ir ligero de equipaje, porque cargando tantas cosas no se puede llegar lejos a ninguna parte. Cuando tenemos la oportunidad de escuchar experiencias de migrantes que han caminado por el desierto, podemos tener idea más clara de lo que implica llevar sólo lo esencial y desprenderse de lo que estorba.

El desierto, además de ser parte del medio natural del pueblo de Israel, donde nació Jesús, también es una imagen que los Profetas resaltan precisamente para lograr la conexión con Dios. Lugar donde se libran las más duras batallas de corazón y del espíritu. En es un lugar para encontrar nuestro lugar, donde somos más de lo que aparentamos.

Sumado a la imagen del desierto, vamos a escuchar muchas veces la insistencia a la conversión. Una llamada a hacer un cambio importante en el estilo y modo de vida, dar cuenta de lo que es necesario adoptar y de lo que es tiempo de soltar. Cuando dejamos que el Evangelio, que es Jesús mismo, entre a nuestra vida empieza la conversión. Es desde los ideales que él anuncia como nuestra vida puede moverse de lugar. Desde él podemos comenzar de nuevo. La oportunidad que los otros o nosotros mismos nos hemos negado, Cristo nos la ofrece, para ello nos pide ir tras el, no persiguiéndolo, sino siguiéndolo, no para demostrar nada, sino para mostrar que su amor continúa transformando la vida quien acepta su misericordia y descubre la misión que le confía.

Al ponernos en camino con Jesús, vamos a estar acompañados por otras personas, seres humanos que también desean renovarse y vivir de otro modo, hombres y mujeres que se asumen pecadores y necesitados de la misericordia del Señor. Esto es la Iglesia.

Que este tiempo de cuaresma nos permita renovar nuestra esperanza; fortalecer nuestra fe en vJesucristo nuestro Señor y Salvador; hacer las paces con nuestra familia y con nosotros mismos; tomar consciencia de nuestra responsabilidad social para restarle fuerza y cada vez más a la violencia y la los males que nos aquejan de manera continua.

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.


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