Hoy, 10 de febrero de 2026, los miembros de la Familia Vicenciana rezamos por las víctimas de tortura y persecución política.
Algunas heridas no se ven, pero son profundas: marcas del dolor infligido por la crueldad, la injusticia o la opresión. La tortura y la persecución niegan la dignidad humana y ofenden el corazón de Dios.
San Vicente tuvo una profunda compasión por los presos y perseguidos. Creía en una justicia que sana, no que destruye.
Rezamos hoy por quienes han sufrido tortura, prisión o exilio. Que encuentren sanación, verdad y restauración. Y que nuestro mundo no vuelva a justificar el sufrimiento en nombre del poder o del orden.
Palabra de Dios
“El Señor es refugio del oprimido, refugio en tiempo de angustia.” (Salmo 9,10)
Oración
Dios de la compasión, consuela a quienes llevan heridas invisibles. Devuélveles la dignidad y dales paz. Haznos defensores de los que no tienen voz y profetas de los derechos humanos y la misericordia. Amén.












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