Hoy, 31 de enero de 2026, los miembros de la Familia Vicenciana rezamos por una espiritualidad vicenciana más profunda, enraizada en la oración y el servicio.
El carisma vicenciano no es solo acción: es una forma de vivir, que nace de un corazón centrado en Dios. Sin oración, el servicio se vacía; sin servicio, la oración se vuelve estéril.
San Vicente y Santa Luisa vivían una espiritualidad encarnada: contemplaban a Dios en la Eucaristía… y en los pobres. Nos enseñaron que ambas dimensiones no se separan.
Rezamos hoy por una vida espiritual renovada entre los vicencianos. Que recemos con el corazón abierto, escuchemos la Palabra, nos dejemos transformar y sirvamos con alegría. Allí donde se unan oración y caridad, el carisma florece.
Palabra de Dios
“Permaneced en mí, como yo en vosotros… porque sin mí no podéis hacer nada.”
(Juan 15,4–5)
Oración
Dios de la misión y del silencio, fortalece nuestra espiritualidad vicenciana. Llévanos a la oración diaria, al encuentro contigo en los pobres, y a un amor que transforme nuestras obras. Que seamos contemplativos en la acción y servidores fieles de tu Reino. Amén.












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