Mantener el foco (Juan 3,22-30)

por | Ene 23, 2026 | Reflexiones, Thomas McKenna | 0 Comentarios

En un artículo sobre la personalidad, el autor utilizaba la expresión «activo del ego». Se refería a la manera en que una persona puede sacar partido de los logros de otra. A alguien se le concede un premio prestigioso, y luego su amigo aprovecha esa cercanía con el homenajeado para llamar la atención sobre sí mismo. Es servirse de la popularidad de un compañero para atraer la atención hacia uno mismo. «Fíjate en mí porque conozco al homenajeado».

Cabe concebir que esta cualidad pudiera haber influido en la relación entre Juan el Bautista y Jesús. En el capítulo 3 del Evangelio de Juan, aunque tanto Jesús como Juan estaban bautizando a la gente, es Jesús quien emerge como el más destacado de los dos. Para el Bautista, bien podría haber despertado ese impulso del «activo del ego»: Juan aprovechando su cercanía a este predicador en ascenso.

Pero el Bautista no utiliza su relación con Jesús para realzar su propia reputación. Al contrario, da un paso atrás, contento de que sea Jesús quien reciba la atención. Como el propio Juan lo expresa con una imagen: «En una boda, quien destaca es el novio, no el padrino». El Bautista sabe que no es el novio y, por eso, se abstiene de usar su vínculo con Jesús para su propio reconocimiento. Se siente satisfecho de que el Señor reciba mayor visibilidad.

Aquí hay una lección: un discípulo no se aprovecha de la cercanía a Jesús para mejorar su propia reputación. La prioridad es que prevalezca la presencia de Jesús.

En todo testimonio cristiano, el centro debe ponerse más en la primacía del Señor que en la propia. Estaría mal que el creyente aumentara su propio prestigio utilizando a Jesús como ese «activo del ego». O, como el mismo Juan daría testimonio: «Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de Él. Para que mi alegría sea completa, Él debe crecer y yo disminuir».

¿No aborda Vicente precisamente esta cuestión en una carta de 1638 dirigida a uno de sus sacerdotes?

«Esfuércese en prescindir de la estima que ha conseguido hasta el presente con el brillo y esplendor de la virtud y de los vanos aplausos del mundo, que Nuestro Señor tanto rehuyó y que tantas veces nos recomendó que rehuyéramos nosotros, trabajando a conciencia en la adquisición de las verdaderas y sólidas virtudes.»

Carta a Roberto de Sergis, en Angulema, de 14 de agosto de 1638, SVP ES I, 495.

Etiquetas:

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

homeless alliance
VinFlix
VFO logo

Archivo mensual

Categorías

FAMVIN

GRATIS
VER