Lo seguía una gran multitud
1 Sam 18, 6-9; 19, 1-7; Sal 55; Mc 3, 7-12.
El evangelio de hoy es una especie de vista panorámica que nos habla, principalmente, de que mucha gente andaba en torno a Jesús. Una multitud lo seguía, se movía junto con él, curiosos que buscan la novedad, personas que necesitaban que Jesús los curara de alguna enfermedad, algunos, incluso, que iban creyendo en él y querían escucharlo para encontrar caminos a su vida o buscaban adherirse a su grupo; talvez algunos adversarios buscando contradecirlo. Gente de toda.
Sorprende la mención de los espíritus inmundos que, al ver a Jesús, “caían a sus pies gritando: ¡Tú eres el Hijo de Dios!”. Los espíritus del mal sabían reconocer a Aquel que había venido a acabar con ellos.
Pienso en los bautizados, en la Iglesia. Algunos fervientes, entregados, colaboradores, que se toman en serio el proyecto de Jesús y procuran conducir su vida según el Evangelio. Otros, de paso, desinteresados, sin el brillo de la fe y el entusiasmo. Quizás algunos críticos, otros dóciles, informados y desinformados. De todo. Pero todos renacidos por el Espíritu a la vida de la gracia, a la fe, la esperanza y el amor. Una multitud con la misión de ir transformando el mundo. Con Cristo en el centro.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Silviano Calderón C.M.













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