Ver a Cristo en el rostro de los pobres

Cordero de Dios que quita nuestros pecados

por Ross Reyes Dizon | Ene 15, 2026 | Formación, Reflexiones, Ross Reyes Dizon | 0 comentarios

Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.  Así lo hemos de ver y conocer, si queremos ser sus testigos veraces. 

El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo es el cordero de expiación.  Es decir, Jesús se ofrece como sacrificio por nuestros pecados y por los del mundo entero.

Y «expiación» nos lleva a pensar que muere Jesús para aplacar la ira de Dios.  Mas si Jesús pagara por nuestros pecados para aplacar a Dios, entonces Jesús nos salvaría de Dios (Madeleine L’Engle).

Aún más, ¿qué justicia habría en que derramase Dios su ira sobre su Hijo inocente?  ¿No se nos proyectaría la imagen de un Dios sádico?   ¿Un Dios que, para aplacar su cólera, busca la muerte de su Hijo amado?

Pero Dios es amor, es un Padre bondadoso.  Ese Dios «no casa muy bien con el Señor que exige el pago de una deuda hasta el último centavo».

No, no muere Jesús para revelar la ira de Dios contra el pecado y para aplacarla.  Muere él por amarnos muchísimo y revelar así cómo nos ama Dios y dar a conocer que Dios es amor.

Por amarnos, el Cordero de Dios quita nuestros pecados.  Pues este cordero de expiación nos absuelve de nuestra culpa, nos sepulta nuestros pecados y no nos apunta el delito.

Aún más, él nos ama tanto que no se echa atrás, si bien no corre tras la muerte tampoco.  Y de este modo, nos enseña a amar, a denunciar y a renunciar a todo egoísmo y toda codicia.  Pues no más por tal amor, denuncia, renuncia, se evita la muerte y se logra la vida.

También por amar hasta entregar su cuerpo y derramar su sangre, Jesús revela el amor sin límite de Dios.  Y si amamos al igual que el Cordero de Dios, seremos testigos veraces de él.

Señor Jesús, haz que sean de nosotros también tus grandes virtudes:  la religión para con el Padre y la caridad para con los humanos (SV.ES VI:370).  Y ayúdanos a captar que la caridad está por encima de todas las reglas (SV.ES IX:1125).  Que solo el amor es creíble y digno de fe.  Y concédenos a los que invocamos tu nombre ser fieles siervos al igual que tú.  Daremos así testimonio veraz de que eres el Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.  Que eres el Hijo de Dios.

18 Enero 2026
2º Domingo de T.0. (A)
Is 49, 3. 5-6; 1 Cor 1, 1-3; Jn 1, 29-34

0 Comentarios

Enviar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

✕
FAMVIN

GRATIS
VER