Jesús es semejante a nosotros en todo, menos en el pecado. Por descender así, él asciende y nos salva de la ruina y la muerte.
No vacila Jesús en descender en las aguas del Jordán para ser bautizado por Juan. Y los que vienen a Juan confiesan sus pecados y él los bautiza.
Pero Jesús no peca. Se resiste, por lo tanto, Juan. Pues el que no peca que viene detrás ha de bautizar a su precursor. Puede ser también que la resistencia de Juan se deba a que él espera a un Mesías juez.
Mas al descender al Jordán para bautizarse, Jesús se une a los pecadores. En lugar, pues, de juzgar y castigar a los pecadores, se ve uno de ellos. E insiste que a él se le vea así para que se cumpla toda justicia. Es decir, para que se haga lo que Dios quiere, su plan.
Juan, a su vez, se rinde, se somete. Así pues, bautizarse Jesús quiere decir entregarse él por completo a Dios y a lo que él quiere. A su querer también, sí, de que su Enviado y Ungido sea un siervo humilde, obediente y sufriente.
Y por tal humilde descender, se abre el cielo, baja el Espíritu Santo como paloma y se posa sobre Jesús. También una voz del cielo lo proclama el Hijo amado.
Es decir, su acto humilde de compasión y solidaridad lleva a que él se exalte. Más tarde, se anonadará, tomará la condición de esclavo, se humillará y se someterá hasta la muerte de cruz. Dios, pues, lo exaltará.
Mas aquí y ahora nos pregunta Jesús: «¿Podéis beber mi cáliz y ser fieles a mi y vuestro bautismo?» Y beber su cáliz y bautizarse quiere decir ser el esclavo de todos. No ser servido, sino servir, entregar el cuerpo y derramar la sangre. Y perder para ganar.
Señor Jesús, concédenos captar que el egoísmo, la codicia, causa estragos en nosotros mismos, en las familias y las comunidades. En todos lugares, en todo el mundo. Danos tu amor humilde, abnegado, solidario, por el que se nos salva a nosotros de la ruina y la muerte. Por tal amor también vivimos cual hermanos y hermanas, hijos e hijas de un solo Padre en el cielo. Y por tal amor, por tal descender, por lo tanto, se vive en el reino del cielo, aquí y ahora. Y se asciende allí. Haz también que tengamos ojos y corazón para los pobres, para que compasivos no seamos cristianos en pintura no más (SV.ES XI:561).
11 Enero 2026
Bautismo del Señor (A)
Is 42, 1-4. 6-7; Hech 10, 34-38; Mt 3, 13-17













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