Ver a Cristo en el rostro de los pobres
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Evangelio y Vida para el 14 de diciembre de 2025
“Los ciegos ven, los cojos andan“
Is 35, 1-6. 10; Sal 145; Sant 5, 7-10; Mt 11, 2-11.
“¿Eres tú aquel que había de venir o esperaremos a otro?” (v. 3), le pregunta Juan a Jesús a través de sus discípulos. La respuesta de Jesús se podría decir así: No hay nada que esperar; “éste es el tiempo”. Y la única prueba que Jesús le envía a Juan de que es el Mesías es el fruto de sus actos: “Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio” (v. 5).
Los pobres eran objeto de piedad pero no receptores de la bendición de Dios. Hay tres cosas que parecían alejar a las personas de Dios: la enfermedad la pobreza y la muerte, y Jesús viene para sanar, para hacer que el pobre recobre su dignidad y por eso, desde el principio de su ministerio se presenta como el ungido por el Espíritu Santo y enviado para curar a los enfermos, perdonar los pecados, dar vista a los ciegos… (Lc 4, 16-20).
Somos los seguidores de Jesús llamados a hacer presente su vida y su salvación con el testimonio de nuestra vida. ¿De qué manera doy a conocer mi propia identidad de cristiano? ¿Son solo mis palabras? ¿Mi vida mi comportamiento, mis relaciones con mi prójimo hablan de Jesús?
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Benjamín Romo Martín C.M.
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