Ver a Cristo en el rostro de los pobres
Noticias
Últimas Noticias de la Familia Vicenciana
Historias vicencianas
La vida de nuestra Familia por todo el mundo
Formación
Formación desde el carisma vicenciano
Reflexiones
Reflexiones para vivir al estilo vicenciano
Series destacadas
Series destacadas en diversos temas
vinFormation
Recursos multimedia para la Familia Vicenciana
Somos Vicencianos
Formación en el carisma vicenciano
Evangelio y Vida para el 12 de diciembre de 2025
Is7, 10-14; Sal 66; Gal 4, 4-7; Lc 1, 39-48.
Hoy Señora mía, yo, que soy como Juan Diego en minúsculas, vengo a ti para darte gracias. Tú me llamas “hijo mío el más pequeño” –mi más pequeña hija– y el corazón se me alegra al oírte. Y tú nos dices: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”. Y hoy te doy gracias especiales porque viniste aquí, a este México que hoy tanto te necesita. ¡Bendita seas por tu fe –como te dijo Isabel–y bendita seas por la fe que nos trajiste, nos conservas y nos fortaleces!
Pero también hoy, Señora mía, vengo a rogarte que le pidas a tu Hijo por nosotros. Estamos en muchas dificultades, corrupción, violencia, adicciones, falsedades, ninguneo de los pobres; no hay a donde mirar que no haya inseguridad y peligro. Y, además de todo lo anterior, ya hace tiempo que se extiende entre nosotros como una nociva colonización que viene de fuera, el virus proabortista, la ideología de género, la propaganda y las leyes de los homosexualistas y el intento de apoderarse de los niños por medio de una “educación” pervertidora. Madre, somos tus hijos, no nos dejes. Y danos confianza y valentía para luchar por los matrimonios y los niños, por los jóvenes, por no dejar que los colonicen con sus engaños.
¡De ti lo esperamos, Señora y Madre nuestra!
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Benjamín Romo Martín C.M.
Tags:
English








0 Comentarios