En verdad les digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista
Is 41, 13-20; Sal 144; Mt 11, 11-15.
Dios se ha volcado hacia su pueblo y decidió, al cumplirse la plenitud de los tiempos, enviar a su Hijo al mundo.Y quiso también que su venida estuviese preparada por un precursor, Juan Bautista.
Hemos escuchado cómo Jesús alababa a Juan. Dice de él que es el profeta a quien se había anunciado cuando se decía que Elías volvería. Ya ha venido, aunque algunos no le quieran reconocer. Y es el más grande de los nacidos de mujer. El Bautista es el último de los profetas del Antiguo Testamento, el que establece el puente a los tiempos nuevos, los definitivos. Por eso también lo dice el evangelio, que “el más pequeño en el Reino de los cielos es más grande que él”.
Jesús aprovecha también para decir que su Reino supone esfuerzo, que hace violencia y sólo los esforzados se apoderan de él. Así fue como el Bautista se ganó el cielo por su sacrificio y constancia en su vida. Él fue aquella voz que preparó la venida del Mesías y que además encaminó a sus discípulos a que lo siguieran.
Nosotros seamos también Bautistas para todos aquellos que buscan a Jesucristo.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Benjamín Romo Martín C.M.













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