Una tradición familiar (Lucas 16,1-8)
Algo que siempre he admirado, pero en lo que no he sido especialmente bueno, es la practicidad: tener sentido común para decidir qué hacer y ser realista respecto a lo que realmente se puede llevar a cabo. Esto, en contraste con limitarse a teorizar, perdiéndose en las nubes de grandes ideas que no encuentran un lugar en la tierra donde aterrizar.
La parábola del administrador astuto que Jesús cuenta en el capítulo 16 de Lucas bien podría interpretarse como una lección de practicidad. El jornalero en apuros se enfrenta a la necesidad de buscar opciones concretas, y no solo a teorizar sobre posibilidades. Es cierto que no es del todo honrado en la manera en que intenta ganarse el favor de sus vecinos ofreciéndoles descuentos en lo que deben a su señor.
En la parábola, la sorpresa es que el señor, en lugar de llamar a su siervo “estafador”, lo elogia por su practicidad. El dueño lo alaba por la forma creativa en que llegó a una solución que era totalmente realizable y no simplemente una buena idea.
¿Por qué sacar a colación esta habilidad de ser práctico ante un auditorio vicenciano? Sencillamente porque es un rasgo en el que Vicente de Paúl destacó, más que muchos otros de su tiempo. Sí, pretendía llevar la Buena Noticia a las personas pobres. Pero, a diferencia de tantos otros que se proponían lo mismo, él fue sorprendente en su capacidad tangible para hacerlo realidad. No solo con formas creativas de predicar la Palabra y administrar los sacramentos, sino también con la ingeniosidad y originalidad de sus métodos para beneficiar a esos mismos pobres.
Las numerosas asociaciones que fundó, todos los políticos y personas adineradas a quienes convenció para respaldar sus proyectos, todos los métodos innovadores que imaginó y luego puso en práctica… todo esto y más dan testimonio de su practicidad cotidiana.
Todos nosotros, en la Familia Vicenciana, debemos valorar que vivimos y respiramos dentro de una tradición que hace tangible el Reino de Dios en el aquí y ahora: una tradición de lograr que las cosas se hagan, y no solo de hablar sobre hacerlas.















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