Evangelio y Vida para el 10 de diciembre de 2025
Vengan a mí ustedes los fatigados y sobrecargados
Is 40, 25-31; Sal 102, Mt 11, 28-30.
Lo ignoran los poderosos, los importantes, los sabios según el mundo, pero lo saben los ignorantes y los extenuados: el consuelo, el refugio y la fuerza de los pobres como nosotros está en este pobre Jesús de Nazaret. El sentido y el amparo de los crucificados de la tierra está en este Jesús crucificado. ¿Acaso podemos hallarlos en el estado, en el laicismo, en la admirable tecnología o en la violencia pansexual de las televisiones? ¿Nos lo darán el consumismo o la moda y sus capitalistas o socialistas prótesis?
Jesús no nos ofrece un descanso pasivo o indolente, sino transformador: “Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón”. El amor de Jesús hacia los cargados y abrumados no es un anuncio demagógico; porque los ama, les pide la conversión para su propio bien y para su alegría.
Aquel peso imposible para un niño de dos años es como un copo de nieve para un hombre. Depende de la fuerza que se tenga. Y, cuando la fuerza es Jesucristo, su yugo es ciertamente suave y su carga ligera.
Cuando estoy alegre, sé tú, Señor, mi fiesta; cuando estoy débil, se tú mi fuerza; cuando me siento oprimido o sobrecargados, se tú mi alegre firmeza..
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Benjamín Romo Martín C.M.















0 comentarios