Evangelio y Vida para el 8 de diciembre de 2025
He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra
Gen 3, 9-15. 20; Sal 97; Ef 1, 3-6. 11-12; Lc 1, 26-38.
Hoy celebramos, con alegría, la inmaculada Concepción de la Virgen María. Eva nació sin pecado original, aunque luego perdió dicha gracia. ¿Por qué María no iba a nacer inmaculada, si iba a ser la madre de la nueva humanidad? “Llena de gracia”, le dice el ángel. María es esa mujer del Génesis en enemistad con el pecado y el mal. En ningún momento pudo la serpiente mancharla con su baba. La más bella y la que solo se fija en Dios.
“Engrandece mi alma al Señor” cantará en el Magníficat. “El nudo formado por la desobediencia de Eva, pudo ser desatado por la obediencia y la fe de María”, nos dirá ya en el siglo II Ireneo de Lyon. Sírvanos hoy, para alabarla el sonetillo a la inmaculada del bloguero Bruno M:
Mirad hoy, resplandeciente a la Reina celestial. Mirad como tiembla el mal y se esconde la serpiente.
Vestida de sol ardiente, la luna por pedestal y, cual corona nupcial, doce estrellas en la frente. Es la sierva y la señora, la virgen profetizada, del sol naciente la aurora. Viene de gracias colmada, pues su Hijo, en buena hora, quiso hacerla Inmaculada..
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Benjamín Romo Martín C.M.















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