Y se les abrieron los ojos
Is 29, 17-24; Sal 26; Mt 9, 27-31.
Estos dos ciegos del evangelio que recobran la vista no pudieron vencer el deseo de contarlo a los demás. Era su forma de dar las gracias.
Seguimos en el adviento de Jesús para llegar a la Navidad con los ojos abiertos. No pocos ambientes son anti navideño o navideño~fóbicos. Es una razón más para esmerarnos (si la necesitamos) en preparar una buena posada para el Hijo de Dios, que se hace uno de nosotros. En distintas instituciones de los países occidentales se ataca la celebración de la Navidad. Y se comienza cambiándole el nombre por fiestas de invierno (Winterfest). La profesora de la universidad de Lankaster, Linda Woohead, dice refiriéndose a esta moda laicista:
“Como sociedad… somos como adolescentes vergonzosos, que no saben cuál es su identidad…, no hemos madurado lo suficiente para tener confianza en lo bueno de nuestra herencia cristiana, así que hacemos tonterías como esa”. Haga la prueba. Vea las tiendas que venden postales navideñas y verá que Jesús y el Nacimiento han sido borrados de ellas. Papa Noel y distintas artimañas han secuestrado al Niño Jesús.
Danos, Señor Jesús, la gracia para que podamos recibirte de corazón en nuestra vida.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Benjamín Romo Martín C.M.













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