Evangelio y Vida para el 4 de diciembre de 2025
No todo el que dice Señor, Señor…
Is 26, 1-6; Sal 117; Mt 7, 21. 24-27.
Puedes recordar que Alí Babá –el de las mil y una noches– aprendió a abrir la cueva de los 40 ladrones y de sus tesoros con solo decir: “Ábrete sésamo!”. Pues bien, hoy nos asegura Jesús que “no todo el que dice ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos”. Aquí no hay palabras mágicas que sirvan para encontrarnos ante la perla de más valor. Se necesita edificar la propia vida sobre roca firme, esa roca que es Cristo (1 Cor 10, 4).
Es algo de lo que ha hecho y quiere seguir haciendo la propietaria de un famoso restaurante en Taipéi, (Taiwán) tras seis meses de intensa preparación, se bautizó, en la parroquia del Sagrado Corazón de Taipéi. Nos dice, “soy una empresaria mi lema es hacer lo mejor y de otra forma…Mi futuro tiene que ver con el de ayudar a más gente y agrandar la comunidad, en número mayor de personas que puedan descubrir los verdaderos valores de la vida. Yo quiero tener la fuerza de Dios para ayudar aún más a las personas. Todo aquello que he recibido gratis, lo quiero dar gratis, ¡Con la ayuda de Dios! Cada domingo participo en la misa y saco un beneficio enorme. Agradezco a Jesús que me da la oportunidad de encontrar el soporte de Dios. Él Me da una fuerza inigualable”.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Benjamín Romo Martín C.M.















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