Algunas consideraciones previas:
Continuamos nuestra serie de reflexiones mensuales sobre el Documento Final de la II Convocatoria Internacional, celebrada en Roma en noviembre de 2024. En esta ocasión nos centramos en la tercera sección: «Ojos bien abiertos al presente en una genuina conversación con Dios».
Les invitamos a leer esta sección con antelación para que los diálogos en grupo y la oración compartida sean aún más significativas. Al igual que en meses anteriores, se anima a cada confraternidad a nombrar un secretario que tome notas durante la reflexión y las publique en la sección «Comentarios» de la reflexión publicada en famvin.org (tanto en inglés como en español). De esta manera, seguimos construyendo juntos un espacio de aprendizaje compartido y comunión en el espíritu de la Familia Vicenciana.
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Texto para la reflexión:
3. Ojos bien abiertos al presente en una genuina conversación con Dios
He aquí los elementos clave, fruto de nuestras ‘conversaciones en el Espíritu’ -proceso sinodal-, para asegurar la vitalidad y el impacto a largo plazo (sostenible) de la Familia Vicentina, mientras comenzamos a navegar juntos nuestro V° siglo:
3.1. Visión y misión claras
- Arraigada en los valores evangélicos, los valores de Jesucristo que vino a traer la buena noticia a los pobres (Lc 4,16), la misión de la Familia Vicentina está anclada en el Evangelio de la justicia. Pertenece al Reino de Dios[1] y está llamada a asegurar que cada acción se alinee con la compasión, la solidaridad, la equidad y el amor por los pobres.
- Cambio sistémico a largo plazo[2]: En los últimos 25 años, hemos trabajado juntos para garantizar que nuestras acciones se centren en proporcionar ayuda inmediata para proteger la vida, abordar las causas profundas de la injusticia y las desigualdades sistémicas, y responder a estas causas utilizando todos los medios, especialmente la incidencia política/profecía propositiva.
- Nuestra experiencia colectiva en Roma incluyó los gritos de los pobres y de nuestro planeta. Estos gritos siempre nos guían hacia Dios y nos ayudan a comprender los retos actuales. Nuestros hermanos y hermanas, los pobres, son agentes de su transformación y liberación. La transformación y la liberación de la humanidad y de nuestro planeta sólo pueden lograrse con ellos y desde ellos. Los necesitamos más que ellos a nosotros. Esta es la razón por la que la implicación y el empoderamiento de las bases son cruciales para nuestro enfoque Vicentino holístico.
3.2. Colaboración y asociaciones[3]
- Asociaciones estratégicas: en este momento, cada rama y toda la Familia Vicentina están llamadas a ser organizaciones con fronteras Se nos invita a comprometernos con otras organizaciones, comunidades religiosas y grupos de defensa afines. La colaboración puede potenciar los recursos, ampliar el alcance y fomentar un impacto colectivo. La colaboración dentro de la Familia nos prepara para fortalecer nuestra colaboración con otras organizaciones comprometidas con la resiliencia global de la esperanza y la solidaridad.
- Participación intersectorial e incidencia política: la reinterpretación histórica y continua del Carisma Vicentino exige que estemos abiertos a trabajar con organismos gubernamentales, socios del sector privado e instituciones académicas para crear una amplia coalición para el cambio sistémico.
3.3. Creación de capacidad y sostenibilidad para el Carisma
- Gestión de recursos: para superar el pensamiento mágico y la ingenuidad institucional, nuestro trabajo sobre nuestro carisma debe ser estratégico y Debemos gestionar eficazmente los recursos financieros y el personal humano, equilibrando las necesidades a corto plazo con la sostenibilidad a largo plazo.
- Recaudación de fondos y diversificación: establecer diversas fuentes de financiación (donaciones, subvenciones y modelos de empresa social) es importante para mantener la salud financiera y ampliar el alcance y el impacto de nuestra misión colectiva.
- Desarrollo de capacidades: la Familia Vicentina debe invertir en formación, herramientas e infraestructura para mejorar su capacidad de servir y la misión de manera eficaz. Durante la reunión del Consejo Ejecutivo de la Familia Vicentina, la Familia Vicentina de América Latina y el Caribe (FAVILA)[4] compartió sus experiencias y su estructura organizativa. El modelo estructural de FAVILA presenta numerosas oportunidades para el resto de la Familia en cada país, región y continente, siempre considerando las diversas culturas y aspectos únicos de la realidad.
3.4. Formación de líderes y empoderamiento para renovar el liderazgo de la Familia Vicentina[5]
- Formación de líderes: cada rama es responsable de cultivar líderes a todos los niveles, dentro de la organización y en las comunidades en las que servimos, dotándoles de las habilidades necesarias para provocar el cambio. Durante nuestro encuentro, surgió una llamada urgente a institucionalizar una cultura de vocacional en nuestra Familia, con especial atención a los jóvenes y a los nuevos miembros y a la promoción intencional y el empoderamiento de nuevos líderes en nuestras estructuras.
- Liderazgo distributivo: siguiendo el ejemplo de San Vicente y las intuiciones centrales de la Iglesia sinodal, se nos invita a compartir el liderazgo en todas las estructuras de la Familia Vicentina para evitar el agotamiento, aumentar la innovación y comprometer a más personas en la toma de decisiones para superar el antiguo modelo clerical centralizado.
- Programas de tutoría y formación: establecer programas de tutoría para los líderes emergentes y el personal existente para fomentar el crecimiento, el aprendizaje y la planificación de la sucesión. En nuestra identidad, siempre estamos invitados a incluir a todos los empleados, colaboradores, voluntarios y benefactores, junto con los miembros oficiales de las ramas y los demás individuos en la experiencia plena del Carisma. Las sociedades de vida apostólica y los institutos de vida consagrada están urgidos hoy, sin vacilación, a generar programas y agendas para la transición del liderazgo a laicos, mujeres y jóvenes, a fin de asegurar la sostenibilidad del Carisma, cuando ellos ya no estén.
3.5. Sentido de pertenencia y disponibilidad radical para nuestro Carisma común
- Empoderamiento de jóvenes y nuevos miembros: fomentar espacios para que los jóvenes y los nuevos miembros asuman roles de liderazgo, aprendan y se comprometan en el servicio/interacción directa con los pobres y el trabajo por la justicia Esto puede hacerse a través de prácticas, voluntariado o iniciativas dirigidas por jóvenes.
- Tutoría y desarrollo: se nos invita a ofrecer a los miembros jóvenes y nuevos, oportunidades de tutoría para cultivar sus aptitudes de servicio, defensa, liderazgo y justicia social.
- Diálogo y colaboración intergeneracional e intercultural: crear oportunidades para que diferentes generaciones trabajen juntas, garantizando que la sabiduría de la experiencia y la pasión de la juventud se complementen mutuamente. La interculturalidad es una condición de nuestro Necesitamos formación y concientización para poder trabajar con personas de diferentes culturas de forma significativa y eficaz.
Notas:
[1] La única realidad absoluta es el Reino de Dios, como afirmó Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi, 8. En la Asamblea General de la Congregación de la Misión de 1998, se señaló que el significado y la relevancia del Carisma Vicentino se derivan de su relación con el Reino de Dios.
[2] Bajo el mandato del Padre Gregory Gay, CM, el Padre Robert Maloney, CM, animó una comisión internacional sobre el Cambio Sistémico, en 2007, para formar a los miembros de la Familia Vicentina de todo el mundo para desarrollar proyectos colaborativos, sostenibles, replicables y a largo plazo, sobre el Cambio Sistémico en las acciones de la Familia.
[3] El Padre Gregory Gay, CM creó la Comisión Internacional de Colaboración de la Familia Vicentina.
[4] Los Líderes de las diferentes ramas de la Familia Vicentina en América Latina y el Caribe se reunieron en Luján, Argentina, el 16 de septiembre de 1999, para responder a la propuesta de establecer Consejos Nacionales y una organización continental para impulsar esta nueva iniciativa: FAMVIN. En los últimos 25 años, la FAVILA ha trabajado arduamente para mantener vivo y hacer crecer este sueño colectivo de colaboración, formación, celebración y servicio.
[5] En 2018 se creó el Grupo de Trabajo sobre la Expresión Laical del Carisma.
REFLEXIÓN
En esta tercera reflexión sobre el documento final de la II Segunda Convocatoria Internacional (Roma, 2024), nos detenemos en la Sección 3: Ojos bien abiertos al presente en una genuina conversación con Dios.
El mes pasado reflexionamos sobre la realidad de que, durante los últimos 400 años, el carisma vicenciano ha inspirado a innumerables personas que encontraron nuevas formas de continuar el ministerio que Vicente de Paúl inició en 1617. También vimos las maneras en que la Familia ha crecido como resultado de las iniciativas del padre Maloney y del padre Gay (superiores generales de la Congregación de la Misión: 1992-2016)… iniciativas que llevaron a la creación de la Oficina de la Familia Vicenciana en Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos, en 2015 (para quienes estén interesados, la Oficina celebró su décimo aniversario el 22 de noviembre, y estas actividades se retransmitieron en directo).
Este mes os invito a reflexionar sobre la situación actual de nuestra Familia y sobre las características concretas que identifican nuestro enfoque del ministerio. Permítanme comenzar, sin embargo, señalando la dificultad que algunas personas encuentran en este enfoque hacia el presente. Algunas personas son muy conscientes de los múltiples problemas que afronta la humanidad en 2025, pero esa conciencia les lleva a ponerse anteojeras. Se centran en el pasado y hablan de los viejos tiempos. No ven nada bueno en la situación actual y les resulta imposible hablar de manera positiva o esperanzadora sobre esta nueva generación de nuestra Familia. En efecto, tener los ojos bien abiertos al presente ya es, en sí mismo, un desafío… pero tener los ojos bien abiertos al presente en una auténtica conversación con Dios, eso es otra realidad.
En otras palabras, aquí estoy hablando de la interacción entre la oración/reflexión/meditación y el ministerio práctico junto a nuestros hermanos y hermanas que están marginados, que viven en las periferias, atrapados en medio de la pobreza. A menudo se ha dicho que la oración para los vicencianos implica rezar con la Biblia en una mano y The New York Times en la otra (o el periódico que prefieras). En otras palabras, las situaciones del mundo, pero especialmente las situaciones de nuestros señores y maestros, deben ser llevadas ante el Señor en la oración e involucrarnos en una conversación continua con Dios (una conversación en la que estemos dispuestos a escuchar… y a escuchar con atención).
¿Cuál era la visión de Vicente respecto al futuro? No dudo en afirmar que la visión de Vicente de Paúl para el futuro era crear un mundo más justo y menos desigual transformando a los pobres y marginados a través del servicio. Esto implicaba una misión activa de caridad, compasión y educación, que él llevó a cabo mediante métodos innovadores y redes organizadas de servicio que continúan inspirando y guiando a las organizaciones en la actualidad. Su visión hacía hincapié en servir a los demás con dignidad, fomentar el crecimiento personal y ver a Cristo en cada persona, especialmente en quienes están necesitados. También añadiría que, en nuestros encuentros con los pobres, no solo encontramos a Jesucristo, sino que también encontramos la inhumanidad, la crueldad y la injusticia del ser humano, de la sociedad, de las instituciones… una inhumanidad que exige una respuesta y que exige una escucha más intensa de la voz de Dios.
Dicho esto, examinemos ahora algunas de las características que deberían marcar nuestro ministerio y nuestra vida como miembros de la Familia Vicenciana.
- 3.1. Visión y misión claras: aquí el documento se refiere a una visión y misión arraigadas en los valores evangélicos, un enfoque de cambio sistémico en el ministerio y atención a los clamores de los pobres y los clamores de nuestro planeta. El enfoque del cambio sistémico en el ministerio puede resultar difícil para quienes buscan resultados inmediatos. El cambio sistémico es un proceso lento que implica establecer relaciones, trabajar con socios (aliados), saber celebrar las pequeñas victorias mientras se espera pacientemente esa celebración que tiene lugar cuando se alcanza el objetivo final. Al mismo tiempo, proclamamos una visión provida, una visión que considera la vida como una “tela sin costuras” (la teoría del cardenal Joseph Bernardin sobre una ética coherente de la vida).
- 3.2. Colaboración y asociaciones: si queremos lograr un cambio sistémico a largo plazo, debemos saber trabajar conjuntamente con entidades gubernamentales, socios del sector privado e instituciones académicas. La creación de estas relaciones requiere tiempo y mucha paciencia.
- 3.3. Creación de capacidad y sostenibilidad para el carisma: aquí destaco lo siguiente: la Familia Vicenciana en todo el mundo debe invertir en formación, herramientas e infraestructuras que potencien su capacidad de servir eficazmente a su misión. En algunas zonas, la Familia está bien organizada y en otros lugares faltan incluso estructuras básicas. La formación es una necesidad expresada en todos los ramos y en todos los lugares.
- 3.4. Formación de líderes y empoderamiento para renovar el liderazgo de la Familia Vicentina: me gustaría que te fijaras en lo siguiente: cada rama es responsable de cultivar líderes en todos los niveles dentro de la organización y en las comunidades donde servimos, capacitándoles con las habilidades necesarias para lograr el cambio. Al observar nuestra situación actual y nuestra esperanza de futuro, ¿qué estamos haciendo al respecto? ¿Estamos invitando a los jóvenes a unirse a nosotros y ofreciéndoles puestos de liderazgo?
- 3.5. Sentido de pertenencia y disponibilidad radical para nuestro carisma común: la última sección nos invita a crear oportunidades para que diferentes generaciones trabajen juntas, asegurando que la sabiduría de la experiencia y la pasión de la juventud se complementen mutuamente. ¿Hemos combinado esta sabiduría de la experiencia y la pasión de la juventud en nuestra rama de la familia?













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