“Señor, que descubramos tu imagen en los pobres”
Sant 2, 14-19; Sal 67; Mt 25, 31-40.
El día de hoy, en la espiritualidad vicentina, celebramos la memoria de Santa Catalina Labouré.
Nació en Fain-les-Moutiers, Francia, el 2 de mayo de 1806. Entró en la Compañía de las Hijas de la Caridad el 21 de abril de 1830. Aunque fue favorecida con la aparición de la Santísima Virgen María bajo la advocación de la Inmaculada Medalla Milagrosa, y otras gracias sobrenaturales, siempre llevó una vida oculta de entrega y servicio a los más necesitados. Murió el 31 de diciembre de 1876. El Papa Pío XI la beatificó el 28 de mayo de 1933 y Pío XII la canonizó el 27 de julio de 1947. Damos gracias a Abba
Aprovechemos este día para pedir al Señor Jesús que, así como concedió a Santa Catalina el privilegio del coloquio con nuestra querida Señora, la Virgen Madre (sin que nadie supiera, durante su vida, que ella era la vidente de la Virgen), nos lleve también a entregarnos con alegre humildad en una vida escondida de servicio al pobre.
Ofrezcamos al Espíritu Santo, a través de la Virgen de la Medalla Milagrosa, nuestro deseo de configurar nuestra vida con Jesucristo, evangelizador de los pobres, para vivir en Misión y en Caridad.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Erick Fernando Martínez B. C.M.








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