“Sé fiel hasta la muerte y te daré como premio la vida”
Dn 5, 1-6. 13-14. 16-17. 23-28; Dn 3; Lc 21, 12-19.
El día de hoy agradezcamos a Abba Dios porque en medio de las alegrías de la vida, por ser sus amigos, también nos permite experimentar la persecución y la incomprensión cuando queremos ser fieles a esa unión fundamental con Él, y esto mismo sirve de testimonio para que otros crean en Él.
Aprovechemos este día para pedir al Señor Jesús que, ante las palabras de condena expresadas al rey Baltasar: Contado (Dios ha contado los días de tu reinado y les ha puesto límite), pesado (Dios te ha pesado en la balanza y te falta peso), dividido (tu reino se ha dividido y se lo entregarán a los medos y a los persas); a nosotros, su amor misericordioso nos lleve a vivir, más bien, bajo la lógica de amado (si Dios nos ha amado, así debemos vivir entre nosotros, amándonos como Él nos amó), perdonado (así como Dios perdona nuestras ofensas, ahora nosotros hemos de perdonar a los que nos ofenden, y orar por los que nos persiguen, y bendecir a los que nos maldicen) y acompañado (y sepan que Yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos, así que ahora vayan y hagan discípulos míos a todos los pueblos).
Ofrezcamos a Dios nuestras alegrías y nuestros sufrimientos, para que Él los haga fecundos.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Erick Fernando Martínez B. C.M.








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