Jesús, de la casa del rey David, es Mesías y Rey. Para reinar con él hay que ser constante hasta el fin.
Hay los que, para reinar o promover sus intereses, se sirven de cualquier medio. Hasta se usan los alimentos como arma de guerra o de política.
Y no faltan los de la derecha que usan la fiesta de Cristo Rey para alimentar la nostalgia de grandezas. Buscan ellos restablecer la Iglesia en su gloria de antes, en el mejor puesto de poder y prominencia. Pero menos mal que no propone la fiesta el retorno a tal pasado de la Iglesia. Ni tiene que ver el reinar de Jesús con el poder sobre los demás.
De hecho, reinar Cristo no quiere decir hacerse con el poder, sino renunciarlo. Y si bien dice el evangelio de hoy que Jesús es rey, lo es en cuanto que está en la cruz.
Claro, con el que está en la cruz sin poder no perseveran los de la izquierda. Pues de ellos es la ideología de poder, aunque dicen que lo buscan por causa de la gente.
Por causa de las gentes crucificadas decide reinar desde la cruz el que critica toda ideología de poder. No se salva él a sí mismo. Permanece más bien en la cruz, la que lo une a los crucificados.
No, no reconocen la realeza del que está en la cruz las autoridades, la gente, los soldados. Toman por ridículo lo que dice el letrero: «Este es el rey de los judíos». ¿Cómo podría reinar el que deja bien claro que no tiene poder?
Mas el «buen ladrón» no se deja llevar por lo que aparece. Pues proclama la realeza de Jesús desde la fe. Y Jesús, a su vez, no lo echa afuera al que viene a él. El malhechor, sí, es constante hasta el fin. Por lo tanto, logra reinar con Jesús.
Señor Jesús, haz que seamos constantes para que, trasladándonos el Padre a tu reino, podamos reinar contigo. Concédenos también captar que tu reino no es un reino de poder y gloria, sino de servicio, amor y entrega total. Y enséñanos a mirar desde la fe a los crucificados contigo, para que te veamos en ellos (SV.ES XI:725). Ayúdanos, además, para que tengamos la fuerte voluntad de entregar nuestro cuerpo y derramar nuestra sangre por ti y por ellos. Y haz que seamos humildes al igual que María. Es reina ella, que Dios ha mirado la humillación de su sierva.
23 Noviembre 2025
34º Domingo de T.O. (C) – Jesucristo, Rey del Universo
2 Sam 5, 1-3; Col 1, 12-20; Lc 23, 35-43













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