“No endurezcan su corazón”
1 Mac 2, 15-29; Sal 49; Lc 19, 41-44.
El día de hoy agradezcamos a Abba Dios que nos permite experiencias que contrastan nuestras vidas, pues a veces nos encontramos con alegrías y, en ocasiones, nos topamos con tristezas, tal como la liturgia de la Palabra que este día nos presenta, el contraste tan fuerte entre la violencia y la paz.
Aprovechemos este día para pedir al Señor Jesús que seamos capaces de reconocer los criterios de su Evangelio, especialmente aquellos de humildad, sencillez, amabilidad, mortificación y deseo ardiente de comunicar el Reino de Dios, para que, ante los momentos en que tenemos que tomar decisiones para bien de nosotros o de los nuestros, no busquemos solo aquello que nos beneficia a nosotros, haciéndonos pasar por encima de los demás; pero que tampoco estemos dispuestos a dejar que nadie pase por encima de los demás, y así, seamos capaces de ser valientes y arrojados cuando hay que serlo, y saber ser prudentes y sensatos cuando es necesario esperar.
Ofrezcamos al Espíritu Santo nuestra impulsividad para que cuanto hagamos sea siempre por causa de Cristo y del Evangelio, para la gloria de Dios y salvación de los hermanos, y no para promover nuestra imagen personal.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Erick Fernando Martínez B. C.M.













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