La Iniciativa de Ecología Integral (IEI, por sus siglas en inglés) sigue siendo la respuesta holística de las Hermanas de la Caridad de Leavenworth ante las crisis interconectadas del cambio climático, la degradación ambiental y el creciente aumento de las desigualdades sociales. Guiada por una visión de un mundo en el que las personas y las organizaciones colaboran para lograr un cambio duradero y transformador, la IEI busca capacitar a las comunidades marginadas para que participen plena y equitativamente en la mejora de sus propias vidas.
A finales de septiembre, el equipo de la IEI viajó a Piura, Perú, para su reunión trimestral presencial. Esta experiencia profundizó nuestra comprensión de las realidades sociales y ecológicas a las que se enfrentan las comunidades locales y fortaleció nuestras alianzas en toda la región.
Enraizados en la relación: a quién conocimos y qué aprendimos
Comenzamos nuestra visita con el Club de Leones Ignacio Merino, cuyos voluntarios se dedican a la salud comunitaria, el deporte juvenil y la ayuda social. El asesor de membresía, Salomón Quevedo Gamarra, habló de la misión del Club basada en la solidaridad y el cuidado mutuo.
Salomón también expresó su preocupación por el algarrobo, un árbol antes abundante pero ahora amenazado por la enfermedad y la deforestación. El equipo exploró oportunidades de colaboración en los esfuerzos de reforestación y conservación, un proyecto que podría unir a universidades, organismos gubernamentales y al Club de Leones en la restauración ecológica.
En la planta de procesamiento Ecobosque, en Tambogrande, su presidenta, Estela Arroyo, nos guió por las instalaciones donde las vainas del algarrobo se transforman en jarabe, caramelos y otros productos. Habló con orgullo de las prácticas sostenibles de Ecobosque, como el uso de residuos de madera de mango como combustible, y nos recordó que cuidar del medio ambiente y apoyar las economías locales son objetivos inseparables.
Nos reunimos con educadores y consultores en empleabilidad juvenil de la Universidad Nacional de Piura y de la Dirección Regional de Trabajo (DRT), quienes trabajan para reducir el trabajo infantil y mantener a los estudiantes en la escuela.
Sus programas conectan a los jóvenes con mentores y emprendedores, mientras que los talleres para padres subrayan el poder transformador de la educación en las familias. Juntos, analizamos futuras colaboraciones para fortalecer la formación profesional y la estabilidad familiar.
En el Centro Pastoral San Vicente de Paúl (CPSVP), su directora ejecutiva, Ana Sulma, nos condujo por un animado centro comunitario que ofrece atención sanitaria, formación para el empleo, defensa de los derechos humanos y educación. Conocimos a las mujeres de “Cosechando Esperanza”, una cooperativa artesanal cuyos miembros mostraron con orgullo los intrincados tejidos que venden a través del Centro. Este enseña a las nuevas artesanas gestión de pequeños negocios para ayudarles a mantener a sus familias con dignidad. Identificamos nuevas posibilidades de crecimiento para el Centro, entre ellas aprovechar los espacios no utilizados para ampliar los servicios de fisioterapia y crear áreas de aprendizaje para jóvenes y adultos. También se debatió la necesidad de mejoras en la accesibilidad, como la instalación de un ascensor.
Guiados por la bióloga Diana Rojas, exploramos los Humedales de Santa Julia, hogar de más de 90 especies de aves —garzas, martines pescadores, charranes, flamencos e incluso la encantadora “monjita” (pato enmascarado), cuyo “velo” negro recuerda al hábito de una religiosa—. Diana nos recordó que los humedales actúan como reguladores naturales del agua y sumideros de carbono, pero enfrentan crecientes amenazas debido a los asentamientos humanos cercanos y la contaminación.
Bajo el sol implacable que da a Piura el sobrenombre de “la ciudad del calor eterno”, la vecina Yessenia Rivera Mariñas nos guió en un recorrido a pie por el asentamiento humano La Florida, donde viven más de 200 familias en condiciones precarias junto al borde de los humedales. A lo largo del camino, familias deseosas de compartir historias de lucha y resiliencia se nos unieron.
«Somos una comunidad. Nos apoyamos unos a otros. Todos lo que queremos es un hogar», explicó Yessenia mientras escuchábamos.
Los vecinos mostraron al equipo una pequeña despensa comunitaria que distribuye alimentos cuando hay existencias y un campo de fútbol donde jugaban niños pequeños. También señalaron la laguna donde se acumula la basura y describieron sus continuos esfuerzos por limpiarla. Relataron asimismo cómo intentan elevar el terreno del asentamiento después de que las inundaciones arrasaran el suelo arenoso. Esta batalla interminable contra la erosión es una de las principales razones por las que el asentamiento no puede ser una solución a largo plazo.
Cuando se les preguntó por qué la comunidad se había resistido a los intentos de reubicación en una zona más estable y ambientalmente sostenible, Manuel Yenque Imán (Jade), presidente del asentamiento, explicó que las opciones de reubicación propuestas por el gobierno hasta la fecha estaban demasiado lejos del trabajo, la escuela, los mercados y la atención sanitaria, y obligarían a las familias extensas a separarse en núcleos familiares individuales.
El grupo nos pidió ayuda para poder permanecer unidos. El intercambio fue profundamente conmovedor y reforzó la convicción de la IEI de que el cuidado de la creación debe comenzar siempre escuchando con humildad y compasión a quienes más sufren las consecuencias.
Durante nuestro último día de reuniones con socios, el equipo se reunió con el ingeniero Boris Niño Mauricio, de Sencico (la autoridad de agua y saneamiento de Piura), y con las arquitectas Irina Delgado Panta y Xenia Saavedra Barriente, de la Subgerencia de Desarrollo Territorial de la Municipalidad Provincial de Piura.
Los expertos describieron los retos que supone proporcionar agua potable y saneamiento en los asentamientos informales. Estas conversaciones revelaron tanto brechas técnicas como relacionales, mostrando cómo los malentendidos pueden obstaculizar las soluciones. En su papel de conectores, la IEI planteó cómo reunir a los funcionarios del gobierno y a los residentes de La Florida para fomentar la comprensión mutua y garantizar que la comunidad tenga voz en su propio futuro. El equipo también vio potencial para colaborar en la educación comunitaria sobre planificación urbana sostenible.
Un marco vivo
Las reflexiones sobre nuestro viaje reafirmaron la verdad de que el sufrimiento de las personas y del planeta está profundamente entrelazado, y que la transformación debe ser relacional, sistémica y enraizada en las realidades locales. Mientras la IEI continúa sirviendo como puente, uniendo ministerios, comunidades y socios en una acción compartida, nuestros próximos pasos incluyen elaborar un plan de apoyo a los residentes de La Florida y preparar una propuesta para ampliar los servicios comunitarios del CPSVP.
Nuestro tiempo en Piura reforzó nuestra convicción de que la Iniciativa de Ecología Integral no es solo un proyecto. Es un marco vivo que nos llama a ver, escuchar y responder de maneras que unan la justicia social y la sostenibilidad.

Miembros del equipo de la IEI (de izquierda a derecha): Rosario Valdivieso (representante del CPSVP ante la IEI), Jerry Gumbleton (Plante Moran), Erin George (Plante Moran), Ashley Hernandez (coordinadora de Organización y Política de Justicia, Paz e Integridad de la Creación), John Shively (director ejecutivo de Misión SCL), Ana Sulma (directora ejecutiva del CPSVP) y Kellie Murphy (Scott Circle Communications), en el Centro Pastoral San Vicente de Paúl.
ACTÚA CON NOSOTROS POR LAS PERSONAS Y EL PLANETA
Descubre más sobre el valioso y amenazado “Árbol de la Vida” del Perú y lee sobre los esfuerzos del Centro Pastoral San Vicente de Paúl para concienciar y proteger los Humedales de Santa Julia en honor al Día Mundial de las Aves Migratorias.
Fuente: https://www.scls.org/















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