“Se acerca la hora de su liberación”
Sab 13, 1-9; Sal 18; Lc 17, 26-37.
El día de hoy agradezcamos a Abba Dios por cada una de las hermosas obras de su Creación, que nos asombran y nos maravillan, que nos inspiran y nos alegran, que nos nutren y nos sostienen, y que también nos reclaman su cuidado responsable.
Aprovechemos este día para pedir al Señor Jesús que nos ayude a reconocerlo a Él detrás de todo aquello que nos agrada tanto, sean personas, acontecimientos, experiencias o cualquier otra cosa que consideramos valiosa y admirable, para que no dejemos que su belleza o beneficio nos aparte de Él ni de su Evangelio, sino que, por el contrario, nos ayuden a descubrir a su Creador y lo amemos cada vez más y cada vez mejor.
Ofrezcamos al Espíritu Santo las costumbres y rutinas de nuestra vida que nos parecen más cotidianas y sin importancia, para poder reconocerle visitándonos en ellas y vivirlas en clave de Evangelio, de modo que, si tengo que estudiar o trabajar, hacer un aseo, ordenar mi habitación, atender a una persona o visitar a alguien en alguna necesidad, sea al estilo de Jesucristo, como lo haría Él; y haciendo sentir al otro, como lo haría sentir Él.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Erick Fernando Martínez B. C.M.













0 comentarios