Amándonos hasta el fin, Jesús da a conocer lo que quiere decir ser constante hasta el fin para ganar la recompensa de salvación.
Dice Jesús a los discípulos que una gran recompensa los espera en el cielo por sufrir por causa de él. Y, en el evangelio de hoy, se les dice que por causa de él sufrirán aún más. Pues soportarán el odio, las persecuciones, prisiones, traiciones, los juicios severos, por encima de las destrucciones, guerras, desastres, epidemias.
Con todo, no se han de dejar los discípulos engañar por los que venden falsas seguridades ni espantar por las crisis. Más bien, han de captar la recompensa a la que se abre el riesgo. Y de no perder de vista la oportunidad con la que viene el peligro.
Corre peligro de destruirse lo humano. Es que todo lo humano, un templo también, claro, es caduco. Mas admitirse caduco abrirá el camino hacia una recompensa, mejor dicho, una gracia, la de aferrarse a Dios por completo. Él es el solo Perenne que puede hacer estables a los no estables, sólidos a los huecos, no morir a los que se mueren.
Así que, por no fiarse de sus fuerzas, los discípulos han de fiarse de Dios del todo (SV.ES III:124). Él es la fuerza de los débiles y el ojo de los ciegos (SV.ES III:139). Y lo extraño es que hace sólida a su Iglesia por la ruina de todo lo que la sostiene (SV.ES XI:292).
Los tiempos duros también les servirán a los discípulos de ocasión para ser testigos. Y podrán contar con la ayuda del Maestro. Pues les dará palabras sabias a las que no podrá hacer frente ni refutar el que se opone a ellos. Ni un cabello de su cabeza se perderá.
Así pues, tendrán fuerzas los discípulos para ser al igual que el Maestro y para seguirle hasta el fin.
Señor Jesús, concédenos ser constantes hasta el fin y compartir la recompensa de salvación que has ganado. Y ayúdanos a captar de forma eficaz que tu camino duro ha de ser nuestro. Pues así no más nos seremos fieles a ti, alumbrados por el sol de justicia y de salud. Que no seamos ociosos ni cultivemos el triunfalismo ni alimentemos la nostalgia de grandezas. Nútrenos para que tengamos vida eterna. Y para que nutramos, a nuestra vez, a los demás.
16 Noviembre 2025
33º Domingo de T.O. (C)
Mal 3, 19-20a; 2 Tes 3, 7-12; Lc 21, 5-19













0 comentarios