“Sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer”
Sab 2, 23-3,9; Sal 33; Lc 17, 7-10.
El día de hoy agradezcamos a Abba Dios por crearnos con tanto amor y ternura, por concedernos los dones de la inteligencia, la voluntad y la afectividad, para lograr afrontar la vida con estas maravillosas herramientas, y por concedernos, cada día, los retos y las oportunidades para ejercerlos en su nombre y con la gracia de su Santo Espíritu. Aprovechemos este día para pedir al Señor Jesús poder reconocer la gracia tan especial que supone el haber sido llamados a estar con Él, ya sea en la soltería, en el matrimonio o en la vida consagrada, y que, desde ese modo tan particular que Él nos ha regalado para seguirlo, estemos siempre dispuestos a ser enviados para servirlo en las personas que Él pone en nuestro camino, tanto en los más cercanos y queridos, como en las personas más lejanas y desconocidas, y que podamos decir con San Vicente de Paúl, “no me basta con amar a Dios si mi prójimo no lo ama”.
Ofrezcamos al Espíritu Santo las labores de este día, y que en todo cuanto hagamos, sea placentero o agotador, podamos decir: Es por amor a Ti, mi Señor, es para corresponder un poco a lo mucho que haces por mí y por todos los pecadores que te necesitamos.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Erick Fernando Martínez B. C.M.













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