“El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad”
Rom 15, 14-21; Sal 97; Lc 16, 1-8.
Hoy agradecemos a Abba Dios por haber enviado a su Hijo Jesucristo como el más grande derrochador de sus bienes, al grado de no solo enseñarnos a llamar a Dios Abba, Padre, sino que nos ha dado su propia vida, y de la manera más radical, en la Cruz; e incluso, en el colmo de su generosidad nos ha enviado al Espíritu Santo, que pide por nosotros lo que nosotros mismos no tenemos ni idea de cómo pedir.
Aprovechemos este día, para pedir a Jesús poder reconocer cómo es que la medida de su amor es amar sin medida, y de qué manera espera que también nosotros nos demos cuenta de lo mucho que ha hecho por nosotros, con nosotros y en nosotros, esperando que nos sumemos a esa lógica de amarnos unos a otros como Él nos ha amado.
Ofrezcamos al Espíritu Santo cada momento en el que alguien nos ha brindado su tiempo y su atención, en el que nos ha orientado y alentado, en que ha usado su experiencia y sus recursos materiales o existenciales, para sostener nuestra vida y nuestra vocación, y estemos dispuestos a hacer lo mismo por la persona, conocida o desconocida, que hoy ponga Dios en nuestro camino.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Erick Fernando Martínez B. C.M.













0 comentarios