“Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros”
Is 25, 6.7-9; Sal 129; 1Tes 4, 13-14.17-18; Jn 6, 51-58.
Ayer celebramos la solemnidad de todos los Santos, hoy conmemoramos a todos los Fieles Difuntos, aquellos hermanos cuya santidad no ha sido reconocida oficialmente, pero cuya vida y presencia agradecemos en nuestra Historia de Salvación pues, aunque sea de manera imperfecta, han tratado de vivir con fidelidad a la amistad con Dios y al Evangelio del Reino.
Aprovechemos este día para pedir en oración por el eterno descanso de nuestros seres queridos que ya han fallecido y que nos enseñaron a acercarnos y a confiar en Dios, a compartir lo que somos y tenemos, para que todo prójimo se pueda sentir amado, perdonado y acompañado en nombre de Abba Dios, de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo.
Si alguno de nosotros ha perdido recientemente a un ser querido o aún llora y añora la presencia de los que se nos adelantaron, ofrezcamos al Señor esos sufrimientos por amor a Él, por la conversión de los pecadores, por las necesidades del Papa y en reparación por los pecados que se cometen contra su Sagrado Corazón y contra el Inmaculado Corazón de María, para participar de su gloriosa resurrección donde se enjugarán todas las lágrimas..
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Erick Fernando Martínez B. C.M.









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