“¿Está permitido sanar en sábado o no?”
Rom 9, 1-5; Sal 147; Lc 14, 1-6.
El evangelio nos presenta a Jesús en la casa de uno de los principales fariseos, para comer quien, como sabemos, aunque lo hospedaba, sus intenciones no eran buenas tal como lo dice el pasaje que leemos hoy: “Y ellos le estaban espiando”.
Jesús conoce los corazones de cada uno, por eso debemos hacer énfasis en la acción de Jesús: “Entró en la casa”. Ahora Jesús entra en nuestra casa y nos pregunta, ¿quieres que sane tu corazón? Él ha venido para sanar nuestras enfermedades, aquellas que hemos cargado durante mucho tiempo: Odio o rencor contra nosotros mismos o contra otra persona, miedos, arraigos a malos hábitos o a pecados, etc.
Jesús hoy quiere sanarnos, sólo espera que veamos que está en nuestra casa, en nuestro corazón. Lo único que espera es que le dejemos actuar sin juzgar lo que hace, Él sabe muy bien lo frágil que somos y por eso se acerca con misericordia para sanarnos.
Dejémonos curar por Jesús, dejemos atrás nuestras resistencias, nuestros “para mañana”. Jesús quiere vernos libres de ataduras, libres de odios, de envidias, de miedos, de apegos, de rencores, de envidias y de ambiciones.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Benjamín Romo Martín, C.M.













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