“Esfuércense por entrar por la puerta estrecha”
Rom 8, 26-30; Sal 30; Lc 13, 22-30.
En este evangelio vemos a Jesús que va enseñando por pueblos y aldeas. Y por el camino alguien le preguntó: “Señor, ¿serán pocos los que se salven?” Él les respondió: “Esfuérzate por entrar por la puerta estrecha, porque, te lo aseguro, muchos intentarán entrar y no lo conseguirán”.
Esta enseñanza es una llamada a no instalarnos, a caminar por la vida tratando de dar lo mejor de nosotros mismos. Y es que si no nos despertamos y no nos esforzamos por hacer presente en nuestro mundo el Reino de Dios, nadie lo hará por nosotros. Nuestra vida es un caminar tratando de dar lo mejor de nosotros mismos.
Dios no nos ha creado para que estemos de brazos cruzados esperando que él deje caer la comida en nuestra boca; nos ha creado para que desarrollemos nuestras capacidades, para que trabajemos y nos trabajemos. Para que escalemos las montañas más altas del espíritu humano, para que exploremos nuestro interior y trabajemos en él. La vida no es fácil, el cristianismo tampoco lo es. Necesitamos que Jesús venga a despertarnos y nos ponga en camino. No nos quedemos en el sillón aflojerados y viendo la tele…
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Benjamín Romo Martín, C.M.













0 comentarios