“Yo soy el Buen Pastor, y doy la vida por mis ovejas”
Is 61, 1-3; Sal 22; Jn 10, 11-16.
Hoy en nuestra Iglesia mexicana recordamos a un gran pastor que, con la gracia de Dios, fue alguien que día a día fue dando la vida por sus ovejas. Hablamos del obispo san Rafael Guízar y Valencia, Obispo de Veracruz.
Su profunda pasión fue la de“ganar almas para Dios”, era el gran reto de su vida. Esto lo lograba mediante las misiones predicadas tanto en el territorio mexicano, como en lugares fuera de México: Cuba, Guatemala, Colombia y el Sur de los Estados Unidos.
Vivió en los tiempos de la revolución de 1910. Muchas veces, para auxiliar a los enfermos y moribundos, se disfrazaba de vendedor de baratijas para que los soldados no lo descubrieran como sacerdote. En medio de la lluvia de balas llevaba los auxilios espirituales a los enfermos y moribundos de su pueblo.
El milagro por el cual fue canonizado ocurrió en el año 2002. A la señora Valentina Santiago se le detectó, a través de un ultrasonido obstétrico, una malformación en su embarazo. Al conocer la noticia, la mujer pidió la intervención del señor Obispo. Dos meses después, el niño nació sano y sin ninguna complicación. Es el patrono de los Obispos mexicanos.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Benjamín Romo Martín, C.M.













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