Mientras Vicki Newton y su marido buscaban la mejor opción de vivienda para su hija, Tana, se enfrentaron a un gran desafío: cómo apoyar su independencia garantizando al mismo tiempo su seguridad y cuidado. Tana es una persona confiada y bondadosa, alguien que, según Vicki, “ayudaría a cualquiera que se lo pidiera”. Pero esa apertura también la había hecho vulnerable y, tras probar a lo largo de los años distintas alternativas —vivir en casa, alquilar pisos—, nunca llegaron a encontrar la que encajara de verdad.
“Sabíamos que ella quería independencia —compartió Vicki—. Sabíamos que necesitaba un lugar donde pudiera tomar sus propias decisiones, pero con apoyo cuando hiciera falta. Ese equilibrio es difícil de encontrar”.
Lo encontraron en Nazareth Villages.
Situado en el pintoresco campus de las Hermanas de la Caridad de Nazareth, en Bardstown, Kentucky (Estados Unidos), Nazareth Villages es un complejo residencial asequible compuesto por dos edificios, dirigido a personas mayores con ingresos bajos y medios y a personas con discapacidad. Concebido para ofrecer mucho más que un techo, el complejo brinda un entorno tranquilo y de apoyo, con los recursos necesarios para que los residentes puedan vivir de forma independiente. Los apartamentos varían en tamaño y diseño, y muchos cuentan con características de accesibilidad, como duchas a ras de suelo y pasamanos. Además, un banco de alimentos móvil y un servicio de entrega de medicamentos ayudan a cubrir las necesidades diarias.
Vicki conoció Nazareth Villages gracias a familiares y amigos que habían compartido experiencias positivas. Tras ponerse en contacto con el personal y visitar el lugar, supo que habían encontrado algo especial. Tana se mudó a su apartamento en noviembre.
“Desde el principio, el personal dejó claro lo que se esperaba. Pedían limpieza. Fomentaban la participación en la comunidad. Y desde el primer día trataron a Tana con respeto”.
Desde que se mudó, Tana ha prosperado. Está más segura de sí misma y más autónoma. Presta atención a las fechas de vencimiento, mantiene su apartamento limpio y está aprendiendo a gestionar sus finanzas con algo de ayuda. Pero lo que más destaca es lo integrada que está en la comunidad.
“Juega al bingo los martes. Va a las fiestas de temporada. Se apunta a las salidas de helados. Ha hecho amistades y ha creado lazos con sus vecinos”.
Nazareth Villages ofrece más que vivienda; ofrece un sentimiento de pertenencia. Los residentes describen el complejo como un lugar donde nacen amistades y donde la gente se cuida mutuamente. Ya sea participando en el huerto comunitario, en actividades de grupo o simplemente compartiendo una charla en el pasillo, las conexiones que surgen allí contribuyen a un ambiente de apoyo mutuo y propósito compartido.
Esta comunidad se asienta en los valores de las Hermanas de la Caridad de Nazareth, comprometidas desde hace mucho con el servicio a quienes lo necesitan. Su misión se refleja en cada detalle.
“El personal es increíble —dijo Vicki—. Se preocupan realmente por las personas que allí viven. Desde la recepción hasta el equipo de mantenimiento y la dirección, todos muestran amabilidad y paciencia. Van más allá de lo esperado”.
Para familias como los Newton, la tranquilidad que ofrece Nazareth Villages no tiene precio.
“Mi marido y yo nos hacemos mayores. Sabemos que no podremos cuidar de Tana para siempre —comentó Vicki—. Saber que está en un sitio seguro, con puertas cerradas, donde la gente se interesa por ella, donde el personal se preocupa de verdad por cada residente, lo significa todo para nosotros”.

El campus de Nazareth ofrece a los residentes un lugar seguro para pasear y disfrutar del paisaje, muy diferente a muchos otros barrios de vivienda asequible.
Los lazos de Vicki con Nazareth son profundos. Una de sus tías abuelas vivió allí. Otra fue Hermana. Su madre estudió en la universidad del campus. Y ahora, Tana lo llama hogar.
“De algún modo, hemos cerrado el círculo”.
Al reflexionar sobre la experiencia de su familia, Vicki lanza un mensaje de gratitud:
“Gracias por construir esta comunidad. Gracias por creer en personas como Tana. Gracias por dar a familias como la mía un lugar donde descansar con tranquilidad”.
Nazareth Villages
Fuente: https://nazareth.org/










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