La peregrinación de las reliquias de San Vicente de Paúl en Río inspira caridad y servicio a los pobres
Entre los días 22 y 28 de septiembre de 2025, la Arquidiócesis de Río de Janeiro recibió la peregrinación de las reliquias de San Vicente de Paúl, santo francés y patrono de todas las obras de caridad del mundo. La iniciativa formó parte de las celebraciones del 400 aniversario de la Congregación de la Misión, comenzadas en abril de 2024 y que se extenderán hasta marzo de 2028, con el objetivo de fortalecer la espiritualidad vicenciana en todo Brasil.
El responsable de coordinar y acompañar la peregrinación de las reliquias en Río de Janeiro y en otras tres diócesis del estado de Río fue el consocio André Luiz Felipe Fernandes Barreto, de la Conferencia María Madre de la Iglesia de la Sociedad de San Vicente de Paúl, en Padre Miguel, Miguel es un suburbio en Río de Janeiro. Destacó que la misión estuvo marcada por la fe, la buena organización y muchas gracias recibidas.
Según explicó, la preparación fue un desafío inesperado. “Pensé que solo iba a participar, pero cuando estuve en el Santuario de Aparecida, me invitaron a organizar la peregrinación en Río de Janeiro”, contó. Al asumir la tarea, André Barreto recorrió varias diócesis —comenzando por Campos, Nova Friburgo y Petrópolis— y pudo comprobar de cerca la fuerza espiritual que despertaba la presencia de las reliquias. “La dimensión era mucho mayor de lo que imaginaba.”
Las reliquias llevadas a Río incluían una de primer grado, un fragmento del hueso de una costilla de San Vicente; una de segundo grado, un trozo de su túnica; y además una carta escrita por el santo a Santa Luisa de Marillac. También acompañó la peregrinación una réplica en cera del cuerpo de San Vicente, procedente de Nápoles, Italia.
La programación fue amplia, y algunos momentos simbólicos marcaron la peregrinación, como la misa en la Capilla Niño Dios, sede nacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl, presidida por el cardenal Orani João Tempesta, y la celebración en el Cristo Redentor, presidida por el padre Vandeir Barbosa de Oliveira, provincial de la Congregación de la Misión, junto al padre Edson Friedrichesen, responsable de la peregrinación en Brasil.
Sin embargo, dos episodios quedaron grabados en la memoria de André Barreto. El primero fue el desayuno con las personas en situación de calle, en la Catedral de San Sebastián, en el centro de la ciudad. “Hubo quienes me preguntaron por qué llevar las reliquias a los sin techo. Pedí orientación a monseñor Orani y él respondió: ‘Si San Vicente de Paúl estuviera en Río, estaría precisamente allí, con los más pobres’. Y, de hecho, vimos personas arrodilladas ante la reliquia, pidiendo bendiciones: trabajadores humildes que buscaban dignidad.”
El segundo episodio fue en Realengo, en la parroquia Inmaculada Concepción. Un grupo de jóvenes universitarios se emocionó al conocer la reliquia. “Salieron y volvieron con flores, diciendo que llevaban consigo la bendición del santo. Incluso surgió la idea de crear una conferencia vicenciana en el núcleo universitario.”
Otros momentos de gran emoción se vivieron en comunidades más humildes, como en el Engenho da Rainha. “Fue la acogida más sencilla y más hermosa. El párroco, el padre Marco Túlio de Castro Carvalho, nos recibió con todo cariño. Dormí en la parroquia, porque la celebración terminó tarde y llevaba varios días fuera de casa, y allí sentí la fuerza de la espiritualidad de San Vicente de Paúl en medio de la comunidad”, recordó André Barreto.
La peregrinación incluyó también la presencia de las reliquias en el Santuario de la Medalla Milagrosa, durante el Encuentro Nacional de la Familia Vicenciana. Barreto subrayó además la labor de las distintas ramas de la Familia Vicenciana —la Congregación de la Misión, las Hijas de la Caridad, la Juventud Mariana Vicenciana, la AIC, la Sociedad de San Vicente de Paúl, entre otras—, todos unidos en torno a una misma misión. “El objetivo se alcanzó: mostrar que la espiritualidad vicenciana sigue siendo actual y renovadora, y que tanto bien hace a la Iglesia.”
Para André Barreto, la experiencia demostró la vigencia del carisma vicenciano. “San Vicente de Paúl sigue siendo actual porque está presente en las necesidades del pueblo. Nos enseña que la espiritualidad se vive las 24 horas del día, en la promoción humana y en el servicio a los más pobres. Sentí que él me guiaba en cada paso.”
La imagen de San Vicente proyectada en el Cristo Redentor fue considerada el punto culminante de la peregrinación. Para Barreto, fue “un regalo de Dios y un estímulo para quienes permanecen firmes en el carisma”. Al final, resumió la experiencia con estas palabras: “Lo que más me fascina de San Vicente de Paúl es que es un santo actual. Incluso después de cuatro siglos, sigue enamorando a las personas con su amor a los pobres y su fidelidad a la Iglesia”.

Proyección de la imagen de San Vicente de Paúl en el monumento del Cristo Redentor, el 27 de septiembre.
Las reliquias estuvieron presentes en la Basílica Inmaculada Concepción, en Botafogo; en el Santuario de Santa Rita, en el Largo Santa Rita, en el centro; y en el Santuario de la Medalla Milagrosa, en la Tijuca.
También visitaron las parroquias de Nuestra Señora del Carmen, en Vicente de Carvalho; Nuestra Señora de la Concepción y San Sebastián, en Engenho de Dentro; Buen Jesús, en Penha; Inmaculada Concepción, en Realengo; Inmaculada Concepción, en Monteiro; Nuestra Señora de la Presentación, en Irajá; San Vicente de Paúl, en Engenho da Rainha; e Inmaculada Concepción, en Recreio dos Bandeirantes.
Las reliquias estuvieron además en la Capilla Niño Dios, en Lapa; en el Santuario Cristo Redentor, en el Corcovado; en la Catedral de San Sebastián, en el centro, durante el desayuno con los sin techo; en el Colegio San Vicente de Paúl, en Cosme Velho; en el Colegio Inmaculada Concepción, en Botafogo; y en el Colegio Rural San Vicente de Paúl, en Monteiro.
Carlos Moioli















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