Misa con las reliquias de San Vicente de Paúl en el Cristo Redentor
Tuvimos la gracia de recibir, en nuestra Archidiócesis de Río de Janeiro, del 22 al 28 de septiembre de 2025, las reliquias de San Vicente de Paúl, sacerdote francés que vivió entre 1581 y 1660, y fue canonizado el 16 de junio de 1737 por el papa Clemente XII, en Roma.
El 17 de abril de 1625, en París (Francia), San Vicente de Paúl fundó la Congregación de la Misión, con el objetivo de evangelizar a los pobres y formar sacerdotes comprometidos con la caridad y la justicia. En 1617 fundó las Damas de la Caridad, hoy Asociación Internacional de la Caridad (AIC), y en 1633, junto con Santa Luisa de Marillac, fundó las Hijas de la Caridad, la misma congregación a la que pertenecía Santa Catalina Labouré, vidente de la Virgen de la Medalla Milagrosa en 1830.

Padres Vandeir Barbosa, Edson Friedrichsen y Túlio Medeiros, hermanas de las Hijas de la Caridad, consocios y consocias de la SSVP, durante la visita de las reliquias de San Vicente de Paúl al Cristo Redentor.
La peregrinación de las reliquias por Brasil comenzó en abril de 2024 y continuará hasta marzo de 2028, con el propósito de difundir la espiritualidad vicenciana por todas las diócesis del país. También forma parte de las celebraciones por los 400 años de la Congregación de la Misión.
En total, son tres reliquias de San Vicente de Paúl, patrón de las obras de caridad de la Iglesia. En el centro del relicario se encuentra un fragmento de una costilla del santo —una reliquia, por tanto, de primer grado—. Las otras dos son de segundo grado: un fragmento de la túnica litúrgica que usó San Vicente y una carta suya, de mayo de 1630, enviada a Santa Luisa de Marillac, cofundadora de las Hijas de la Caridad junto con él.
Además de las reliquias, se realizó una réplica del cuerpo de San Vicente de Paúl, elaborada por un artista mexicano a petición de los padres de la Congregación de la Misión de México, y ofrecida como obsequio a la Curia General, en Roma, como muestra de gratitud por los 400 años del nacimiento del carisma vicenciano.
El 27 de septiembre, día en que celebramos la fiesta litúrgica de San Vicente de Paúl, tuvimos el honor y la gracia de celebrar una misa con las reliquias en el Cristo Redentor, monumento muy especial para la Familia Vicenciana, pues su inspirador fue el padre paúl Pedro María Bos.
“Todo comenzó en 1859, cuando el padre paúl francés, de la iglesia del Colegio Inmaculada Concepción, tuvo el sueño de construir un monumento religioso en lo alto del monte Corcovado, que tiene 710 metros de altura. El padre dejó constancia de esta idea en el libro Imitación de Cristo, de 1903”. Desarrolló muchas actividades como misionero en Brasil, tales como capellán del Hospital Santa Casa de Río de Janeiro, capellán del Colegio Inmaculada Concepción, superior del Colegio del Caraça y ecónomo provincial. El padre Bos falleció en 1916, a los 82 años de edad y con 60 de vocación, 57 de los cuales vivió en Brasil. No llegó a ver realizada su visión de la estatua.
La Santa Misa en honor a San Vicente de Paúl, en el Cristo Redentor, fue presidida por el padre Vandeir Barbosa, visitador de la Provincia Brasileña de la Congregación de la Misión, y concelebrada por los padres Edson Friedrichsen, guardián de las reliquias en Brasil, y Túlio Medeiros, director administrativo del Colegio San Vicente de Paúl.
Asistieron a la celebración turistas y miembros de la Familia Vicenciana de Río de Janeiro: la Asociación Internacional de la Caridad, la Congregación de la Misión, las Hijas de la Caridad, los Misioneros Seglares Vicencianos, la Juventud Mariana Vicenciana y la Sociedad de San Vicente de Paúl (SSVP).
En la homilía, el padre Vandeir Barbosa habló sobre el carisma de San Vicente de Paúl para la Iglesia y el mundo, y recordó las palabras de san Juan Pablo II sobre el patrono de la caridad: “Volvamos nuestra mente y nuestro corazón hacia San Vicente de Paúl, hombre de acción y de oración, de organización y de imaginación, de mando y de humildad, hombre de ayer y de hoy. Que aquel campesino de Landes, convertido por la gracia de Dios en un genio de la caridad, nos ayude a todos a poner una vez más las manos en el arado, sin mirar atrás, para dedicarnos al único trabajo que importa: el anuncio de la Buena Nueva a los pobres”.
La celebración estuvo marcada por una profunda fe, devoción y emoción. Que San Vicente de Paúl, patrono de la caridad, nos inspire siempre más a amar a Jesucristo en la persona de quienes son más vulnerables y están excluidos de la sociedad.
Profesor Jair Cardoso Alves Neto,
miembro de la Familia Vicenciana y de los Misioneros Seglares Vicencianos














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