La chispa divina del amor de Cristo que Dios nos ha dado

.famvin
10 octubre, 2025

La chispa divina del amor de Cristo que Dios nos ha dado

por .famvin | Oct 10, 2025 | Conversaciones sobre Justicia Social, Formación | 0 comentarios

¿Qué pasaría si viviéramos creyendo de verdad que la chispa divina del amor de Cristo está dentro de nosotros? ¿Cómo serían nuestras vidas?

Muchos de nosotros nos sentimos frustrados e indignados porque el presidente de los Estados Unidos cree tener el poder de infundir miedo en el pueblo de nuestro país; porque piensa que puede atropellar al pueblo estadounidense intimidando a quienes trabajan, a quienes hacen grande a América, y a quienes son expulsados o viven atemorizados en los Estados Unidos.

Impulsados por la chispa del amor divino que reconocemos en todas las personas, alzamos la voz contra el trato deshumanizador e inmoral que se inflige a los refugiados, solicitantes de asilo e inmigrantes, así como a los propios ciudadanos estadounidenses a quienes el presidente amenaza con la deportación simplemente porque no nacieron en los Estados Unidos.

Interpelamos a nuestros representantes electos y a la jerarquía de la Iglesia católica para que unan sus voces a las nuestras y exijan que el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) sea apartado de las escuelas, los lugares de culto, los restaurantes, los centros de trabajo y los espacios de ocio en los que este organismo considera que se reúnen “ilegales” que pueden ser detenidos y deportados con escasas explicaciones.

Como vicencianos, nos esforzamos por ayudar a todos los necesitados, porque la Persona de Jesús, a quien seguimos, nos mandó amarnos los unos a los otros como Él nos ama, y vemos el rostro de Cristo en cada persona que encontramos. Como ciudadanos, políticos y miembros del clero, tenemos el deber y la obligación moral de unir nuestras voces para exigir el fin de las detenciones masivas y deportaciones que separan familias y aumentan la pobreza entre nuestros hermanos y hermanas inmigrantes. Debemos exigir a los políticos que colaboren, más allá de los partidos, en la Cámara y en el Senado, para crear un camino hacia la ciudadanía para quienes llegan a este país buscando asilo y una vida mejor. Y debemos invitar a nuestros párrocos, obispos y a toda la Iglesia a pronunciarse públicamente, como lo hizo el papa Francisco y como ha comenzado a hacerlo el papa León.

Esa chispa divina del amor nos impulsa no solo a realizar buenas obras, sino también a hablar con valentía, a defender, a interpelar a nuestros líderes políticos y religiosos para que reconozcan la chispa divina en todo ser humano. Lo hacemos, porque tanto amó Dios al mundo…

Sandy Figueroa


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