“¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti Betsaida!”
Bar 1, 15-22; Sal 78; Lc 10, 13-16.
Vemos a Jesús, en el Evangelio, dirigir su mirada hacia aquellas ciudades de Galilea que habían sido objeto de su preocupación y en las que Él había predicado y realizado las obras del Padre Dios. En ningún lugar como Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm había predicado y hecho milagros. La siembra había sido abundante, pero la cosecha no fue buena.
¡Ni Jesús pudo convencerles…! ¡Qué misterio, el de la libertad humana! Podemos decir “no” a Dios.
El mensaje del evangélico que Jesús nos ofrece no se impone por la fuerza, tan solo se ofrece y nosotros podemos cerrarnos a él; podemos aceptarlo o rechazarlo. El Señor respeta totalmente nuestra libertad.
¡Qué responsabilidad para mí y para ti! ¡Ay de ti, quehas visto muchos milagros y no tehas convertido! Estas dos ciudades pueden representarme si no creo en los milagros que Jesús va realizando cada día de mi vida. Puedo preguntarme: ¿Qué milagros ha hecho en mi vida y aun así no he creído? Cada uno de nosotros en nuestra vida personal podemos preguntarnos: ¿cuántos son los milagros que Dios ha hecho en mi vida?
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Benjamín Romo Martín, C.M.








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