“El Señor es amigo de su pueblo”
Ag 1, 1-8; Sal 149; Lc 9, 7-9.
Hoy estamos ante otro personaje (Herodes) que busca al “dios-payaso”. Tenía sus inquietudes y sus propias ideas, pero no superaba el nivel de la curiosidad morbosa.
¡Algo muy actual! Muchos hacen sus figuraciones mentales de Dios.
“Buscaba verlo”. ¿No sería mejor “seguirlo”? Cuando uno no ve al prójimo (porque lo ignora, lo pisotea, lo critica, lo humilla, etc.) tampoco ve a Dios.
Nosotros ya no contamos con el Jesús de carne y hueso, como en tiempos de Herodes, pero contamos con otras presencias de Jesús. Te quiero resaltar dos de ellas.
En primer lugar, la Iglesia ha hecho de los jueves un día por excelencia para ver a Jesús en la Eucaristía; la adoración eucarística es una forma esencial de estar con el Señor. ¡Acércate!
Para el segundo caso, Jesús está presente en hermanos nuestros que han sido marginados, que sufren y no tienen quien les ayude. ¡Acércate!
San Vicente de Paúl nos dice: “Sus humillaciones, su trabajo, sus sufrimientos, sus oraciones y todos sus ejercicios interiores y exteriores no eran más que actos repetidos de amor. Su amor le dio un gran desprecio del espíritu del mundo, de los bienes, de los placeres y de honores”.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Arturo García Fonseca, C.M.













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