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Formación en el carisma vicenciano
Primer Centenario y Primera Generación del Carisma Vicentino en Kenia: SOÑANDO JUNTOS
El carisma vicentino llegó a Kenia en 1962, sembrado en el corazón generoso de los laicos de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Hoy, más de 20,000 miembros se encuentran dispersos por todo el país, llevando adelante la agenda de la caridad organizada y de la atención integral a las necesidades de los pobres. Esta presencia laical ha sido la base sobre la cual se ha ido edificando una rica y diversa expresión del carisma en tierras kenianas.
En 1981, los Misioneros Vicentinos llegaron desde los Estados Unidos, específicamente desde la que hoy es la Provincia Occidental, con sede en San Luis. Cuatro décadas después, la misión ha echado raíces tan profundas que hoy todos los misioneros vicentinos en Kenia son kenianos, incluido el Hermano Jim que, habiendo nacido en los Estados Unidos, se ha encarnado en la cultura y en el desarrollo de la misión como uno de la tierra. Los 43 miembros actuales constituyen una nueva y vibrante viceprovincia. Algunos ya han sido enviados en misión a otras naciones y otros se están formando en diversos contextos para asegurar la calidad humana, espiritual e intelectual del carisma, desde una vivencia interdisciplinar, profesional y profundamente humanista.
La Congregación de la Misión se encuentra comprometida con la formación del clero, la educación y la formación de sus propios miembros, contando con más de 40 seminaristas. A ello se suma su incansable labor en la construcción —física y espiritual— de parroquias, donde poco a poco se va gestando el sentido de comunidad, comunión, participación y misión compartida.

Visita a las obras de las Hijas de la Caridad en Thigio. Incluida la escuela para niños con discapacidad fisica y mental KISIMA y la clinica y el hospicio para personas mayores y enfermos en situacion critica.
Las Hijas de la Caridad llegaron en el año 2001 desde la Provincia de Irlanda. Este año, en el mes de octubre, se constituirán en una Región junto con las hermanas que están en Tanzania. Las cerca de 50 hermanas de la nueva región cuentan con misioneras de varias provincias y con 33 hermanas kenianas que se van preparando intelectualmente y en la vida del carisma para asumir el futuro liderazgo de la Compañía en esta región de África. Desde su llegada, se han dedicado a múltiples servicios de atención a los más pobres, en el espíritu de las Constituciones, en las que “ninguna pobreza les es extraña y ningún sufrimiento les es ajeno” (Cfr. C7). Su servicio incluye proyectos proféticos con los más abandonados, entre ellos el Proyecto DREAM, del que hablaremos más adelante, así como iniciativas para niños con discapacidades físicas y mentales, atención a personas mayores, servicios clínicos, entre muchos otros servicios que dan vida y dignidad.
En 2001, los Hermanos de la Caridad iniciaron su propia casa de formación en Nairobi. Su intención era ofrecer a los jóvenes hermanos africanos de habla inglesa la posibilidad de continuar su formación profesional a nivel académico, así como la oportunidad de vivir en una comunidad propia.
En 2006, esta casa de formación se transformó en el noviciado internacional para África. En promedio, entre 30 y 40 novicios de 10 países africanos diferentes residen allí durante su formación inicial, de dieciocho meses, durante la cual son iniciados en la vida religiosa. Tras este período, regresan a sus regiones durante 6 meses. Luego se reúnen en Ndera, Ruanda, para una formación apostólica de 6 meses y se preparan para la primera profesión.
En los últimos años ha comenzado la formación y estructuración de las Juventudes Marianas Vicencianas y de la Asociación de la Medalla Milagrosa, fruto del trabajo colaborativo entre las Hijas de la Caridad y los Misioneros Vicencianos. Junto a ellas, una rama adicional enriquece esta familia: la Congregación Vicenciana, originaria de la India.
Todos ellos, hermanas y hermanos en el carisma, comienzan a organizarse con la esperanza de constituir el primer Consejo Nacional de la Familia Vicentina, un espacio donde puedan celebrar, formarse y discernir juntos la tradición, la espiritualidad, la teología y el servicio vicentino en colaboración, para encarnar, revitalizar y reinterpretar el carisma en esta cultura y esta geografía en el momento histórico actual.
Es impactante ver cómo el carisma vicentino sigue expandiéndose, convirtiéndose en un testimonio vivo del Reino de Dios en medio de los pobres. Como decía San Vicente: “A través de nuestras manos y con el sudor de nuestra frente”, abrazando lo mejor de nuestra tradición vicentina que ilustra la dimensión activa y encarnada del amor a Dios a través del servicio al pobre.
PROYECTO DREAM: Profecía Silenciosa y Transformadora del Reino entre los Más Vulnerables
Probablemente, uno de los proyectos más impactantes de la Familia Vicentina en Kenia es el Programa DREAM, una iniciativa que representa una profecía silenciosa pero eficaz del Reino de Dios entre los más vulnerables. Este ministerio está liderado conjuntamente por las Hijas de la Caridad y la Comunidad de Sant’Egidio.
El programa DREAM fue lanzado en 2008 con la visión de brindar atención integral a personas afectadas y/o infectadas por el VIH y el SIDA. Situado en el subcondado de Langata, dentro del área metropolitana de Nairobi, el centro ha crecido notablemente desde sus humildes inicios, cuando atendía a aproximadamente 100 personas. Hoy, en agosto de 2025, más de 3,359 personas viven activamente bajo el cuidado y acompañamiento del programa.
La atención ha evolucionado significativamente: de los servicios básicos de atención y tratamiento de VIH, el programa ha ampliado su oferta a servicios integrados que incluyen detección y tratamiento de tuberculosis y cáncer cervical. Este enfoque holístico refleja el corazón del carisma vicentino: ver la dignidad completa de cada persona y responder a sus necesidades con profundidad, competencia y ternura. La expresión de Dom Hélder Câmara: “Cuando soñamos solos, es solo un sueño; cuando soñamos juntos, comienza la nueva realidad”, adquiere todo su sentido en este programa y se convierte en una acción profética con un alcance social de gran importancia.
Aquí, en Nairobi, a través de DREAM, atendido y liderado por las Hijas de la Caridad, y otras iniciativas, la Familia Vicentina está contribuyendo a la transformación permanente de la realidad keniana, sirviendo a los más vulnerables y abrazando lo mejor de nuestra tradición espiritual y profética, mientras atendemos a los gritos de los pobres, los gritos de la tierra y las múltiples llamadas de la Iglesia.
Sin embargo, este proyecto enfrenta hoy una encrucijada delicada: los recortes en la ayuda internacional, especialmente provenientes del gobierno de los Estados Unidos, han afectado profundamente a organizaciones que trabajan con grupos altamente vulnerables. A pesar de este desafío, sor Irene, Hija de la Caridad y directora del programa, junto a su equipo de 24 empleados, no ha perdido la esperanza ni la paz. Confiados en la providencia de Dios, están explorando caminos alternativos para asegurar la continuidad de este servicio vital en caso de que los recortes lleguen hasta ellos.
Este SUEÑO (DREAM) no puede detenerse. Las consecuencias de un cierre de sus servicios básicos y urgentes serían catastróficas no solo para los beneficiarios directos, sino también para sus familias y para la sociedad keniana en su conjunto. La acción del bien siempre encuentra obstáculos, pero también cuenta con el poder de los corazones comprometidos que se niegan a rendirse.
Gracias, Familia Vicentina de Kenia, por entrelazar sus manos y unir sus corazones. Gracias por ir sembrando poco a poco las bases de esta primera generación del carisma vicentino en este hermoso país. Que estas bases sustenten programas de cambio sistémico, de incidencia política y de sostenibilidad a largo plazo. Que sigamos tejiendo juntos los cuatro tejidos que nos dan vida como familia: el tejido místico, el tejido profético, el tejido relacional y el tejido estructural, como lo soñamos y discernimos juntos en la II Convocatoria de Roma, en noviembre de 2024.
Con profundo agradecimiento, extiendo mi sincero reconocimiento a todos por la generosa hospitalidad recibida. De manera especial, agradezco al Padre Benson, cuya dedicación y espíritu acogedor hicieron que esta visita estuviera tan bien organizada y fuera tan significativa. También estoy profundamente agradecido con los cohermanos de la Casa Provincial en Nairobi, las parroquias de San Vicente y San Justino, las Hijas de la Caridad y los cohermanos en la parroquia de la Santa Cruz en Thigio, en el Proyecto DREAM y en la Casa Central de Nairobi, así como con los seminaristas y formadores del Centro DePaul, por la calidez fraterna con la que me recibieron. Ustedes encarnan verdaderamente el espíritu vicentino de comunión y servicio.
P. Memo Campuzano, C.M.
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