Evangelio y Vida para el 17 de septiembre de 2025
“Alabemos a Dios de todo corazón”
1 Tim 3, 14-16; Sal 110; Lc 7, 31-35.
Jesús ya no sabe qué decir de aquella gente. ¡Nunca estaban contentos! El problema de fondo es que se pasaban de listos: Criticaban a Juan Bautista porque ayunaba y criticaban a Jesús porque comía.
¿En qué quedamos? ¿Somos o no somos? ¿Nos parece o no nos parece? Desafortunadamente, pasados los siglos siguen abundando los “criticones” que dan lecciones a Dios. Y, ¡claro!, se pasan el día lamentándose con cara de funeral.
Detrás de estas acusaciones a Jesús se esconde su orgullo y soberbia; no aceptan a Dios, sino que se creen “dioses” ellos; juzgan y no quieren que se les muevan sus comodidades, privilegios e intereses.
Nosotros también tenemos este peligro: criticar a la Iglesia, a los demás o al mismo Dios. ¿Será que queremos justificar nuestra pereza, nuestra falta de una verdadera conversión, nuestra comodidad y el miedo a comprometernos de corazón a vivir el Evangelio? Hemos de dejar que la palabra de Dios llegue a nuestro corazón y nos convierta, dejar que nos cambie, que nos transforme con su fuerza.
San Vicente de Paúl nos dice: “No es la dignidad ni la edad lo que hace que el hombre merezca, sino las obras que lo hacen más semejante a Nuestro Señor”.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Arturo García Fonseca, C.M.















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