San Juan Gabriel Perboyre, C.M.; Primeros años, y la influencia de la familia y los amigos

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9 septiembre, 2025

Ver a Cristo en el rostro de los pobres

San Juan Gabriel Perboyre, C.M.; Primeros años, y la influencia de la familia y los amigos

por Famvin Media Resources | Sep 9, 2025 | Formación | 0 comentarios

En un artículo publicado en Vincentiana, el padre André Sylvestre C.M., de la provincia de Toulouse, escribió:

«El 2 de junio de 1996, en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre proclamó santo a Juan Gabriel Perboyre.

Pero Juan Gabriel no se convirtió en santo de un día para otro, como por arte de magia. Habíamos esperado durante mucho tiempo —más de 150 años— esta decisión oficial de la Iglesia, y pensábamos que había tardado demasiado en llegar… ya teníamos claros testimonios de personas que le conocieron en diferentes momentos de su vida».

En esta presentación se ofrece más información sobre la infancia y la formación de San Juan Gabriel Perboyre, cuya festividad se celebra el 11 de septiembre. Debajo de la presentación hay un interesante vídeo encontrado en YouTube (en francés, pero a continuación del mismo está la transcripción en español): un recorrido por el lugar de nacimiento de Perboyre en Francia, con entrevistas a los descendientes de su familia.

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Transcripción:

A finales de noviembre de 2019 compartí mi visita a Montgesty durante las Jornadas del Patrimonio, cuando descubrí la casa natal de san Juan Gabriel Perboyre y conocí a algunos descendientes de su familia. Este es su testimonio.

Se trata de la casa natal de san Juan Gabriel Perboyre, con Pierre, descendiente de una de las hermanas del santo. Juan Gabriel nació en esta casa en 1802.

Hola Pierre. Vosotros tratáis de mantener viva la memoria de san Juan Gabriel, precisamente en el lugar donde nació, para que al menos sea recordado aquí en el Lot. Vivís en esta granja, que ya no es propiamente una granja. En realidad, tú no vives aquí, sino tu hermana. Esta casa fue construida después; la auténtica casa natal es la situada a la izquierda, con el palomar.

Dentro aún se conservan las chimeneas de aquella época, que eran chimeneas en uso. También los muebles son de entonces, lo que significa que fueron utilizados y tocados por el propio santo.

Se conserva igualmente el crucifijo. En un tiempo se había vendido, pero más tarde se recuperó. La estatua actual data de 1966. Hubo otra anterior, erigida en el momento de su beatificación.

¿Qué significa para ti ser descendiente de su familia? Desde que naciste te hablaron de él. Primero fue proclamado beato y, más tarde, canonizado como santo. ¿Fue algo especial para vuestra familia?

Sí, hubo ceremonias. Yo mismo estuve presente en la canonización oficial en Roma. Fue un acontecimiento único, muy emocionante. Claro que para la canonización se necesitan milagros reconocidos. Estos sucedieron fuera de Francia, así que no tuvimos contacto con las personas que los vivieron. En realidad, en Francia no es muy conocido, pero en China y en otros lugares sí lo es.

Desde su beatificación en 1889, nuestra familia lo ha conmemorado siempre, junto con las autoridades religiosas, con novenas y misas, especialmente en torno al 11 de septiembre, fecha de su martirio.

¿Cómo lo presentarías a alguien que no lo conoce?

Pues bien, nació en 1802 y murió en China. Eso ya es extraordinario para un joven de este entorno rural, que podía haberse limitado a hacerse cargo de la granja familiar. Sin embargo, lo dejó todo para ser misionero, siguiendo a su hermano, y acabó entregando su vida por Cristo.

Su vocación no fue sencilla. Al principio tuvo que sustituir a su hermano en el seminario. Llegó a ser sacerdote, profesor, pero siempre le atrajeron profundamente las misiones. Finalmente partió a China, aunque su salud era frágil. Era consciente de los riesgos, pero los aceptó por amor a Cristo.

Tras tres años de misión fue arrestado. Podía haber salvado su vida si hubiera renegado de su fe, pero se negó. Tras meses de prisión y un juicio, fue ejecutado en 1840 por estrangulamiento en un patíbulo en forma de cruz.

Después, sus restos fueron enterrados en China y más tarde repatriados a Francia. Hoy reposan en París.

En su canonización en Roma estuvieron presentes muchos obispos y sacerdotes. Para nosotros fue un gran momento. Sus escritos transmiten un mensaje muy sencillo y profundo: «Una sola cosa es necesaria: Jesucristo».

Para nosotros, ser sus descendientes no nos hace distintos de los demás. Llevamos una vida normal. Pero estamos orgullosos de mantener viva la memoria de este santo, nacido aquí en Montgesty hace más de 200 años.

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