Evangelio y Vida para el 8 de septiembre de 2025
“Me llenaré de alegría en el Señor”
Miq 5, 1-4 ó Rom 8, 28-30; Sal 12; Mt 1, 1-16. 18-23.
El precioso nacimiento de María de Nazaret, la “llena de gracia” es lo que celebramos este día.
Ahora no lo sabe, lo sabrá cuando se lo diga el arcángel Gabriel. La pequeña María aprende rápido a rezar: se le escapa el alma a Dios.
Sus padres (Ana y Joaquín, según la tradición) la ayudarían. María crece talvez con el deseo de darse totalmente al Señor, en cuerpo y alma. Pero tendrá que casarse, no había mujeres judías sin marido. José acepta recibirla como esposa.
¡Y Dios pudo lucirse a través de esta niña! Todo, en esta obra, nos lleva a contemplar, admirar y adorar en oración, la grandeza, la generosidad y la sencillez de la acción divina; esto enaltece y rescata nuestra estirpe humana. ¡“Dios con nosotros”!
Jesús es directamente Hijo del Padre, es hombre porque nace de María y es “Hijo de David” porque forma parte de un pueblo, crece con José. Si nuestra disposición fuera como la de María, ¿qué cosas maravillosas haría Dios en nosotros y a través de nosotros?
San Vicente de Paúl nos dice: “Dios no encontró a ninguna mujer tan digna de esta gran obra como la purísima e inmaculada Virgen María”.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Arturo García Fonseca, C.M.















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