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Cómo los jóvenes con experiencia previa están configurando nuestro trabajo

por .famvin | Ago 31, 2025 | Historias Vicencianas | 0 comentarios

Las personas jóvenes con experiencia vivida de sinhogarismo no solo reciben nuestro apoyo, sino que desempeñan un papel vital en darle forma.

«Desde el momento en que entré en la oficina de Depaul, me sentí valorado».

Eso fue lo que dijo Jack, un joven que en su día buscó refugio en nuestro alojamiento con apoyo tras una ruptura familiar, y que ahora habla en la Cámara de los Comunes ante una sala llena de personas influyentes y comprometidas. En diciembre del año pasado, contó a las personas invitadas al acto que había llegado como “un puzle roto”, pero atribuyó a nuestro personal el mérito de “volver a recomponerle”. Ahora quiere ayudar a otras personas que se encuentren en la misma situación.

Jack, del noreste de Inglaterra, es uno de los doce Representantes de Personas Usuarias, todos rebosantes de energía, ideas y deseo de aprovechar su experiencia vivida para mejorar nuestra labor, de manera que las decisiones que tomamos como organización y los servicios que prestamos estén

Aunque el papel de Representante de Personas Usuarias es un concepto relativamente nuevo —ahora en su segundo año—, nuestro Programa de Participación de Personas Usuarias ha sido determinante en nuestra estrategia organizativa desde 2021. Fue entonces cuando reconocimos estratégicamente que nuestro trabajo podía ser más significativo y eficaz si consultábamos de manera genuina y auténtica con quienes tienen experiencia vivida. Hoy, esa labor va mucho más allá de la asesoría.

A través de los puestos de Representante, las voces de nuestras personas jóvenes son escuchadas, atendidas y utilizadas para guiar las grandes decisiones que tomamos: «Las personas jóvenes son expertas en sus propias vidas», afirma Mia Greenwood, nuestra Coordinadora de Participación de Personas Usuarias.

«Su conocimiento nos ayuda a tomar mejores decisiones, a ofrecer un apoyo más eficaz y a impulsar cambios de mayor alcance».

Representantes como Jack se toman su papel muy en serio: desde codirigir talleres con nuestro equipo directivo hasta ayudar a diseñar nuestro retiro anual de personas usuarias o, simplemente, apoyar a sus compañeros y compañeras. El papel de Jack es mucho más que su voz: es una contribución significativa para mejorar la forma en que trabajamos.

Hay otros once representantes como Jack. Algunos han formado parte de paneles de entrevistas para la contratación de personal y cargos de confianza, o han participado en reuniones del consejo y comités. Otros han contribuido a diseñar investigaciones para identificar lagunas en nuestros servicios, dar forma a nuestras políticas internas o participar en consultas del Gobierno nacional sobre cuestiones que les afectan. En conjunto, están cambiando nuestra manera de pensar y de actuar.

Cuando Sophie, que sufrió abusos y abandono en su infancia, se convirtió en Representante y empezó a trabajar en el equipo de Educación —impartiendo talleres en colegios para enseñar al alumnado sobre las causas del sinhogarismo—, obtuvo un nuevo sentido de propósito y confianza, y la oportunidad de usar su experiencia vivida para ayudar a otras personas: «Me demostró que no necesitaba estar “arreglada” para marcar la diferencia —dijo—. Podía seguir siendo vulnerable y útil. Y eso significaba algo».

«Es fácil que los profesionales de este sector supongan que son ellos los expertos —comenta Mia—. Pero a menos que seas un trabajador con experiencia vivida, especialmente alguien que haya pasado por nuestros servicios, no puedes decir de verdad qué se siente al ser una persona joven que experimenta el sinhogarismo, o si una política refleja sus necesidades, o si una nueva aplicación funcionará realmente para ellas».

Los beneficios del Programa de Representantes van mucho más allá de la prestación de servicios y de las mejoras organizativas. A cambio de su dedicación, apoyo y valiosísimos conocimientos, nuestros representantes reciben la mejor formación y apoyo. Mia trabaja estrechamente con cada uno para garantizar que las tareas que asumen reflejen sus intereses y les ofrezcan oportunidades estimulantes de crecimiento, como participar en actividades al aire libre con Outward Bound. El puesto les ayuda a desarrollar habilidades y a construir resiliencia para el futuro.

Es importante destacar que los representantes también dedican tiempo a identificar las partes de su historia personal que deben permanecer privadas y las que están dispuestos a compartir. Para Sophie, en el equipo de Educación, contar su historia a estudiantes jóvenes para que comprendan los problemas y sepan cómo buscar ayuda es una parte fundamental de su experiencia como Representante:

«Formar parte de algo que podría evitar que el sinhogarismo les ocurra a personas de esta edad me hace sentir muy bien», afirma con orgullo.

«El puesto también ayuda a las personas jóvenes a ganar confianza y aprender a comunicar sus ideas de una manera que realmente cause impacto», subraya Mia.

«El mayor cambio suele llegar cuando se dan cuenta de que sus experiencias son su fuerza. Les permite asumir la propiedad de su camino y les da las herramientas para adueñarse de sus historias y usar sus voces para ayudar a dar forma a lo que venga después».

Por ejemplo, The Voice es una reunión mensual que antes dirigía el personal para implicar a las personas jóvenes en nuestros servicios y animarlas a participar, pero que ahora está totalmente gestionada y dirigida por los Representantes, quienes fijan el orden del día, presiden y levantan acta. La mayoría de los temas tratados proceden directamente de las personas jóvenes en nuestros servicios. Y cada pocos meses, un “invitado” del personal se une para informar al grupo sobre cómo sus aportaciones han generado cambios.

Mia concluye diciendo:

«Estamos increíblemente orgullosos del programa de Representantes y del impacto que está teniendo en toda la organización, pero todavía queda mucho por hacer. Queremos ofrecer más oportunidades que se alineen con los intereses de las personas jóvenes y establecer procesos más claros para conectar la participación voluntaria con puestos remunerados. Estamos entusiasmados con el futuro, pero no podríamos estar más orgullosos de Jack y Sophie y de todos los demás representantes que trabajan con tanta energía, entusiasmo y pasión para mejorar la vida de las personas jóvenes que experimentan el sinhogarismo».

Fuente: https://www.depaul.org.uk/


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