Fiel hasta la muerte: La vida y el martirio del P. Janez Strašek, C.M.
La vida del padre Janez Strašek, C.M., es un testimonio del Evangelio vivido con valentía, sencillez y fidelidad a Cristo y a su Iglesia. Como sacerdote de la Congregación de la Misión, el padre Strašek siguió los pasos de san Vicente de Paúl: acogió a los pobres, sirvió en medio de las dificultades y, finalmente, entregó su vida en silenciosa protesta contra un régimen opresor.
1. Infancia y fundamentos espirituales
Nacido el 11 de diciembre de 1906 en Slake, cerca de Podčetrtek, Eslovenia (entonces parte del Imperio Austrohúngaro), Janez Strašek fue el mayor de cinco hermanos en el seno de una familia católica profundamente creyente. Sus padres, Janez y Marija (de soltera Mlakar), le educaron en un hogar lleno de fe, tradición y trabajo duro. Fue bautizado en la iglesia parroquial de San Lorenzo, y desde niño mostró una especial sensibilidad hacia lo espiritual.
Rodeado por la belleza natural de Olimje y el ritmo espiritual de la vida parroquial rural, Janez quedó profundamente marcado por la devoción mariana, en especial a Nuestra Señora de Olimje. Su infancia sembró en él las semillas de la vocación y de la perseverancia en la adversidad, virtudes que más adelante definirían su sacerdocio.
2. Formación académica y religiosa
Entre 1913 y 1920, Janez asistió a la escuela primaria en Podčetrtek. En 1920 se trasladó a Liubliana para cursar estudios en el gimnasio estatal clásico. Durante ocho años se dedicó con intensidad al estudio del latín, griego, filosofía e historia, formando su intelecto a la par que su carácter.
En 1928 ingresó en el seminario de la Congregación de la Misión, situado en Groblje, cerca de Domžale. Allí, Janez fue introducido en el carisma de san Vicente de Paúl: evangelizar a los pobres, formar al clero y ejercer la caridad comunitaria. Emitió los votos simples y comenzó sus estudios de teología en la Facultad Teológica de Liubliana.
El 13 de agosto de 1933 fue ordenado sacerdote por el obispo Dr. Gregorij Rožman en la iglesia del Sagrado Corazón de Liubliana. Celebró su primera misa el 20 de agosto de 1933 en Podčetrtek, acompañado por su familia y vecinos.
3. Ministerio en tierras de misión
El trabajo pastoral inicial del padre Strašek reflejó su disponibilidad para servir allí donde se le necesitara. Su primer destino fue en Radeče y Stranje (1934–1935); después fue destinado a Belgrado, donde trabajó como capellán y catequista entre 1935 y 1938.
En 1938 fue destinado a Kosovska Mitrovica, una localidad marcada por tensiones étnicas y religiosas. Como capellán, catequista y administrador parroquial, ofreció atención pastoral a una comunidad católica en clara minoría. Estos años le enseñaron sensibilidad cultural, perseverancia y capacidad de adaptación.
Entre 1941 y 1946 regresó a Belgrado, y posteriormente sirvió en Kragujevac y Novi Kneževac. Los testigos recuerdan su incansable ministerio, especialmente durante el caos de la guerra, cuando muchos sacerdotes eran desplazados o perseguidos. Un episodio destacado tuvo lugar en 1943: fue arrestado junto a estudiantes y condenado a muerte, pero fue liberado después de que un oficial alemán reconociera su apellido y su origen.
4. Último destino: Svetice y Ozalj
El 8 de septiembre de 1946, el padre Strašek fue enviado a Svetice, una parroquia cerca de Ozalj, en Croacia. Aunque era un desconocido en la zona, se ganó rápidamente el respeto de los feligreses gracias a su entrega, humildad y vida de oración. Fue nombrado además superior de la casa vicenciana local y párroco de la vecina parroquia de Ozalj.
Fueron meses marcados por las dificultades. El régimen comunista de la Yugoslavia de posguerra albergaba una profunda hostilidad hacia la Iglesia católica. Las iglesias eran vigiladas, los sacerdotes acosados y las comunidades de fe suprimidas.
Sin embargo, el padre Strašek siguió predicando con valentía, administrando los sacramentos y consolando a los fieles. Sus misas dominicales atraían a muchos no solo por la liturgia, sino por la fortaleza espiritual que ofrecían ante el miedo. Se estaba convirtiendo en un pastor de la esperanza.
5. Martirio durante el Domingo de Ramos
El Domingo de Ramos, 30 de marzo de 1947, el padre Strašek celebró misa temprano en Ozalj. Luego emprendió el camino hacia Svetice para celebrar la misa del mediodía. Nunca llegó. Los feligreses, preocupados por su retraso, buscaron por el sendero. Al día siguiente, su cuerpo fue hallado en el bosque, con un disparo en la cabeza de una escopeta de caza. Aún sujetaba ramas en la mano, señal de un último intento de escapar o de pedir auxilio.
Testigos afirmaron haber oído disparos y gritos apagados en torno a las 14:00 h. El lugar del asesinato mostraba signos de premeditación: colillas de cigarrillos cubrían el suelo, prueba de que los asesinos esperaron largo tiempo. Los supuestos autores, tres miembros del aparato comunista local, nunca fueron procesados. La violencia silenció a la Iglesia.
El padre Janez Strašek fue asesinado a tiros la mañana del Domingo de Ramos, 30 de marzo de 1947. Ese día celebró primero misa temprano en la parroquia de Ozalj. Después debía ir a Svetice, donde ya lo esperaban. Al no llegar a la hora habitual —inusual en alguien conocido por su puntualidad—, los fieles comenzaron a rezar el rosario. Finalmente, alarmados por su ausencia, algunos salieron a buscarlo. No hallaron nada en el camino, aunque algunos afirmaron haber oído disparos. Hacia las dos de la tarde, se escucharon voces pidiendo auxilio desde el bosque, lo que sugiere que el padre Strašek aún podría estar vivo en ese momento.
Al día siguiente, una vecina de Svetice, Dora Lukešić, encontró su cuerpo a unos 30 metros de un sendero del bosque, cubierto de hojas. Había recibido un disparo en la cabeza con una escopeta de caza. Los perdigones entraron por la cuenca del ojo y la boca, alcanzando el cerebro, pero la muerte no fue inmediata. Al ser hallado, aún sujetaba un manojo de ramitas, probablemente tomadas instintivamente mientras lo arrastraban. Los vecinos buscaron en la zona y encontraron varias colillas, señal de que los asesinos aguardaron nerviosos, fumando sin cesar mientras esperaban a su víctima. Habían elegido un lugar desde el cual podían divisarlo con antelación.
Más tarde, se halló en los archivos una confesión de los asesinos:
Declaración de Ivan Žganjer, hijo de Franc, nacido en 1923 en el pueblo de Goršćak, cerca de Karlovac, miembro del Partido Comunista de Croacia (KPH):
«El 30 de marzo, entre las 10 y las 11 de la mañana, mi hermano Stevo y yo nos apostamos para esperar al cura de Svetice. Le disparé con una escopeta de caza que pertenecía a Jožef Lukešić. Como el sacerdote no murió de inmediato, mi hermano lo golpeó con un palo, tras lo cual falleció. Una vez muerto, lo arrastramos entre los matorrales y lo cubrimos con ramas y hojas. Luego abandonamos el lugar. Tomamos su reloj y su estilográfica, pero dejamos todo lo demás. Confirmo la veracidad de esta declaración con mi firma manuscrita.»
Firmado: Ivan Žganjer
El padre Janez Strašek fue asesinado por odio a la Iglesia.
6. Repercusiones y testimonio silencioso
Su familia no supo de su muerte hasta diez días después. Su padre visitó Svetice, pero fue advertido de que debía marcharse inmediatamente. La Congregación de la Misión colocó una lápida sencilla sobre su tumba:
“Aquí descansa en la paz de Dios,
Janez Strašek,
misionero lazarista,
1906 +1947.”
Durante décadas, poco se dijo. El miedo persistía. Pero poco a poco, la memoria de su martirio fue resurgiendo. Desde 1998, cada Domingo de Ramos, los peregrinos recorren el camino que una vez anduvo el padre Strašek. En 2007, con motivo del 60º aniversario de su muerte, más de 500 fieles participaron en el Vía Crucis. Se erigió una cruz cerca del lugar del asesinato.
7. Espiritualidad y carisma vicenciano
El padre Strašek vivió la espiritualidad vicenciana con íntegra fidelidad. Acogió a los pobres, no solo en lo material, sino también en lo espiritual: acompañó a los olvidados por el Estado y la sociedad. Predicó con claridad, oró con fervor y nunca buscó prestigio.
Su devoción mariana fue el ancla de su sacerdocio. Como san Vicente, acudía a María como madre e intercesora. En Svetice, solía arrodillarse ante su altar. Se dice que, ante el miedo o el peligro, recordaba las manos de su madre unidas en oración.
Su obediencia fue heroica. Aceptó los destinos difíciles sin protestar. Cuando fue enviado a las periferias, fue con alegría. Al enfrentarse a la muerte, permaneció fiel. Su espiritualidad fue eucarística, mariana, misionera y martirial.
8. Legado y causa de beatificación
La fase diocesana del proceso de beatificación del Siervo de Dios Janez Ivan Strašek, C.M., concluyó en Zagreb en abril de 2025. Finalizada esta fase, la causa avanza ahora ante la Congregación para las Causas de los Santos en el Vaticano. Si esta reconoce su martirio y virtudes, podría ser beatificado, permitiendo su veneración pública y reconociendo su sacrificio dentro de la Iglesia.
Es recordado no solo por cómo murió, sino por cómo vivió: con devoción, claridad, mansedumbre y determinación. Su vida invita hoy a la Iglesia a recordar a sus mártires, a enfrentarse a la injusticia y a vivir el Evangelio sin componendas.
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Jesús dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24). El padre Janez Strašek fue ese grano. Escondido, enterrado, pero ahora germinando en el testimonio de un pueblo fiel que recorre su senda cada año.
Su voz fue silenciada, pero su vida habla. Su sangre fue derramada, pero su memoria florece. Su cuerpo cayó, pero su alma se elevó.
Que por su intercesión tengamos el valor de ser fieles en lo pequeño, audaces ante la injusticia y alegres al llevar la cruz.
Oración por la beatificación del Siervo de Dios Janez Strašek, C.M.
Padre Celestial, fuente de toda santidad y fortaleza,
Te alabamos y te damos gracias por el don de tu fiel siervo Janez Strašek, a quien llenaste de un ardiente amor por tu Palabra y de un corazón generoso, siempre dispuesto a servir a los necesitados.
Le llamaste a seguir los pasos de tu Hijo Jesucristo, y a caminar en el espíritu de san Vicente de Paúl. Con valentía y humildad, proclamó el Evangelio sin temor, dando testimonio de tu verdad incluso en tiempos de prueba. Ante el sufrimiento y la persecución, su fe no vaciló, y permaneció firme en el amor y la obediencia, ofreciendo su vida por Ti y por sus hermanos y hermanas.
Señor, coronaste su camino terrenal con una fidelidad heroica, y su sacrificio es testimonio del poder de tu gracia en el corazón de quienes confían en Ti.
Te pedimos ahora, en tu infinita bondad, que glorifiques a tu siervo Janez en la comunión de los santos. Que la Iglesia proclame pronto su beatificación, para que el ejemplo de su vida brille cada vez con más fuerza para todos los que buscan justicia, misericordia y paz.
Concédenos, por su intercesión, la gracia que humildemente te pedimos: (mencione aquí su intención).
Fortalece en nosotros el mismo espíritu de fe, valentía y compasión que habitó en él, para que también nosotros seamos testigos fieles de tu amor en el mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.

















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