La Sociedad de San Vicente de Paúl en Australia ha emitido un firme llamamiento a la acción, subrayando la necesidad urgente de abordar la creciente interrelación entre la falta de vivienda y los problemas de salud mental. Con casi una de cada tres personas sin hogar afrontando también dificultades de salud mental, la Sociedad advierte que la crisis se agrava y exige una respuesta nacional coordinada. Su declaración, publicada junto con la Declaración de Justicia Social 2025 de la Conferencia Episcopal Católica Australiana, describe la magnitud del problema, las historias humanas que hay detrás y las soluciones integrales necesarias para devolver la dignidad y la esperanza.
Lea la declaración a continuación.
Es necesaria una acción inmediata: uno de cada tres australianos sin hogar vive con problemas de salud mental
Casi 280.000 personas recurren cada año a los servicios para personas sin hogar en Australia, y una de cada tres de ellas, un porcentaje asombroso, sufre también problemas de salud mental.
Los proveedores nacionales de servicios advierten que la crisis de personas sin hogar en Australia está empeorando, ya que cada vez más personas se ven obligadas a depender de amigos o familiares para alojarse, o a dormir en sus coches, en hoteles baratos o en la calle.
Hoy [13 de agosto de 2025], Mark Gaetani, presidente nacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl, hizo un llamamiento urgente a la acción con motivo de la presentación por parte de la Conferencia Episcopal Católica Australiana (ACBC) de su Declaración de Justicia Social 2025, Signos de esperanza en la periferia: servir a las personas que viven sin hogar y con problemas de salud mental.
Publicada anticipadamente, en vísperas del Domingo de la Justicia Social, el 31 de agosto, la Sociedad fue invitada a contribuir a la declaración de este año, que pone de relieve la conexión entre la falta de vivienda y los problemas de salud mental, impulsando renovadas peticiones de acción urgente al gobierno.
«Los proveedores de servicios están al límite de su capacidad, ya que cada vez más australianos se encuentran sin hogar, muchos de los cuales también padecen problemas de salud mental», señaló el señor Gaetani. «Pedimos a los gobiernos que financien plenamente las soluciones de vivienda necesarias y los apoyos integrales, y que dejen de aplicar medidas superficiales».
La Sociedad respalda las demandas de aumentar la financiación de los servicios especializados para personas sin hogar, incrementar el número de plazas en alojamientos con apoyo y de viviendas asequibles, mejorar la conexión entre los servicios de salud mental y el apoyo en vivienda y personas sin hogar, así como elevar la prestación de JobSeeker [búsqueda de empleo] para que las personas no tengan que verse obligadas a elegir entre mantener un techo o acceder a servicios de salud.
«Si bien la vivienda es el primer paso importante, no es el único. La gestión de casos es esencial para ayudar a las personas a desenvolverse en los complejos sistemas de vivienda, salud y administración pública —afirmó Gaetani—. Además de proporcionar alojamiento, la Sociedad realiza evaluaciones y derivaciones a servicios de asesoramiento y apoyo, y ofrece ayuda práctica a través de programas sociales y acceso a formación y servicios de empleo».
La declaración de los obispos recoge historias como la de Michael, quien superó la falta de vivienda y la depresión gracias a la ayuda de Bethlehem House en Hobart, donde la Sociedad le facilitó acceso a alojamiento, gestión de casos y vínculos comunitarios.
«Ayudar a las personas a pasar de la situación de calle y de problemas de salud mental a una vivienda estable y a una mejora de su salud requiere tiempo y recursos. Cuando se dan las condiciones adecuadas, las personas pueden desarrollar plenamente su potencial y recuperar su dignidad humana —declaró Gaetani—.
Programas integrales como Bethlehem House de la Sociedad en Tasmania, Together Home en Nueva Gales del Sur, Ozanam House en Victoria y Housing Plus en Australia Occidental integran vivienda, servicios de salud y apoyo comunitario.
Si quiere ayudar, considere la posibilidad de colaborar como voluntario en una furgoneta de reparto de comida de Vinnies, informarse sobre los grupos locales que apoyan a personas sin hogar y con problemas de salud mental, o plantear estas cuestiones a su diputado federal o senador —añadió—. Unos 45.000 australianos colaboran cada año como voluntarios con Vinnies, y siempre damos la bienvenida a más manos dispuestas a ayudar».
La Declaración de Justicia Social de la ACBC está disponible para su descarga en socialjustice.catholic.org.au.
Para más información, consulte el folleto de la Sociedad «Construyamos una Australia más justa» [en inglés] en vinnies.org.au.
La Sociedad de San Vicente de Paúl en Australia cuenta con 45.000 miembros y voluntarios que trabajan sobre el terreno a través de más de 1.000 grupos situados en comunidades locales de todo el país.
CONTACTO DE PRENSA: media@svdp.org.au
Fuente: https://www.vinnies.org.au/








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