“¿Cuál es el mandato más importante de la ley?”
Rut 1, 1-6. 14-16. 22; Sal 145; Mt 22, 34-40.
«Del amor a Dios y el amor al prójimo dependen la ley entera y los profetas». Jesús junta estos dos preceptos y los hace uno, poniendo de manifiesto que el amor a Dios pasa a través del amor a los demás.
La vida que Jesucristo pasó en la tierra es el mejor ejemplo de la vivencia de estos dos mandamientos. Él llevó una vida totalmente en íntima relación amorosa con su Padre Dios y en una entrega generosa e incondicional a las personas.
No es posible amar a Dios y vivir de espaldas a sus hijos e hijas. Una religión que predica el amor a Dios y se olvida de los que sufren es una gran mentira. La única postura realmente humana ante cualquier persona que encontramos en nuestro camino es amarla y buscar su bien, como lo quisiéramos para nosotros mismos.
San Vicente de Paúl vivió convencido de que: “No hay mejor manera de asegurar nuestra salvación eterna que vivir y morir en el servicio a los pobres, en una renuncia a nosotros mismos y abandonados en los brazos de la Providencia”.
Hoy celebramos la fiesta de María Reyna; ella es reina como su Hijo porque sirvió e hizo de su vida una entrega a su Hijo y a los demás. Que ella sea nuestro modelo de entrega a Dios y a los demás.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Laura Ríos, Comedor Vicentino













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