Animándonos (Hebreos 12,1-4)

Tom McKenna, CM
20 agosto, 2025

Animándonos (Hebreos 12,1-4)

por | Ago 20, 2025 | Reflexiones, Thomas McKenna | 0 Comentarios

Una de las convicciones más confortadoras que profesamos en nuestro Credo de los Apóstoles es la de la comunión de los santos. Es un artículo de fe que reconoce y sostiene que no estamos solos. Aunque es seguro que el Señor Jesús está siempre presente con nosotros, la Comunión de los Santos nos revela que estamos acompañados por muchos más: los que viven aquí, en nuestro mundo, y también los que están vivos en el otro, en esa vida que va más allá de la muerte.

Su retrato más inspirador aparece en la carta a los Hebreos. Allí se describe una inmensa nube formada por personas que nos rodean con su amor. Se nos presenta una carrera en marcha, y todos nosotros estamos corriendo en ella. Pero además, hay una multitud que nos observa mientras corremos, animándonos con entusiasmo. Esa multitud está formada por aquellos que el autor imagina poblando esa nube, esa nube de testigos: todos los que nos han precedido, pero que siguen muy de nuestro lado. Desde allá arriba, en esa nube —en esas gradas, por decirlo así—, nos alientan y aplauden nuestros esfuerzos.

Es una imagen dinámica de aliento mutuo, una visión que, como dice la lectura, nos ayuda a despojarnos de todo peso y del pecado que todavía nos envuelve. Pero, en segundo lugar, y más importante aún, esa escena nos infunde la fuerza para perseverar en el camino que tenemos por delante. Y, mientras corremos, nos invita a mantener la mirada fija hacia adelante, en Jesús, “el que inicia y lleva a plenitud nuestra fe”.

Este es el vivo retrato que el autor nos ofrece de lo que llamamos la Comunión de los Santos. Nos pinta la imagen de nosotros rodeados por la presencia fortalecedora y vivificante de quienes nos han precedido, todos ellos totalmente de nuestra parte y deseosos de que cada uno alcance la victoria.

Por eso, cuando en el Credo de los Apóstoles lleguemos a las palabras «Creo en la santa Iglesia católica y en la Comunión de los Santos», pensemos en todos esos creyentes allá arriba, en esas gradas. No solo están animándonos, sino también orando por nosotros, dando testimonio ante nosotros y proclamando la Resurrección de todos nuestros cuerpos, mientras nos ofrecen aliento y una profunda solidaridad espiritual para que alcancemos la vida que dura para siempre.

En un diario espiritual, santa Isabel Ana Seton expresa su conciencia de esta multitud que sostiene:

«Bienaventurados Santos de Dios, rogad por el alma errante y cansada que ha quedado tan atrás. Vosotros habéis alcanzado la Cima. Rogad por mí».
(Volumen 1, página 477).

Etiquetas:

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

homeless alliance
VinFlix
VFO logo

Archivo mensual

Categorías

share Compartir