“Jesús ha venido a traer fuego a la tierra“
Jer 38, 4-10; Sal 39; Heb 12, 1-4; Lc 12, 49-53.
El «fuego» del evangelio de hoy no es una referencia literal a la destrucción, sino a la pasión ardiente de Jesús por la salvación y la transformación espiritual. Es una metáfora como la del Espíritu Santo, un fuego purificador y renovador que transforma vidas. Jesús desea que la gente responda a su mensaje con pasión y fe, que su mensaje de amor y salvación sea recibido y que la transformación espiritual que ofrece sea experimentada.
Jesús advierte que seguirlo puede traer divisiones dentro de las familias y comunidades. La elección de seguir a Jesús puede generar tensiones y conflictos entre las personas, especialmente porque la fe en Jesús a veces implica renunciar a cosas del mundo y vivir de acuerdo con sus enseñanzas.
El pasaje también contiene una advertencia sobre la necesidad de discernir los tiempos y las señales de los eventos que están por venir. Jesús llama a sus seguidores a estar atentos a los signos de los tiempos y a tomar decisiones que estén en consonancia con la voluntad de Dios.
Jesús nos hace un llamado a la fe, a la pasión y a la responsabilidad; a estar dispuestos a enfrentar las divisiones y conflictos que pueden surgir como consecuencia de su seguimiento.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Laura Ríos, Comedor Vicentino








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